La caravana electoral de Trump

La caravana electoral de Trump

Foto: Internet

Si a alguien le conviene el éxodo de miles de centroamericanos que cruzan penosamente por México huyendo de la violencia y la pobreza es paradójicamente a Donald Trump.

Es el escenario perfecto para el empresario y presidente de Estados Unidos en vísperas de las elecciones en ese país, que están programadas para el próximo 6 de noviembre y en donde se prevé renovar parte del Senado de ese país y en donde Trump busca fortalecer la mayoría del Partido Republicano.

Desde que salió la caravana procedente de Honduras hace ya dos semanas, Donald Trump ha utilizado el tema como una bandera electorera, con los discursos más beligerantes en contra de mujeres, niños y hombres centroamericanos que buscan llegar a la frontera norte en busca de asilo.

Primero Trump azuzó y amenazó a los gobiernos del llamado Triángulo del Norte –Honduras, El Salvador y Guatemala- con retirarles la ayuda económica en caso de no frenar el éxodo migratorio.

Después presionó y negoció con el gobierno de México, quien no dudó en buscar frenar la caravana, primero en la frontera del Suchiate, con gas lacrimógeno y golpes, después con promesas de visas, siempre y cuando fueran confinados por al menos 45 días en una improvisada cárcel migratoria habilitada en el recinto ferial Expo Mesoamericana de Tapachula.

Algunos cientos cayeron en el engaño. De ellos, se jacta el gobierno mexicano, al menos 500 ya fueron deportados a Honduras y otras naciones centroamericanas. 1,900 más han solicitado  refugio ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).

Ha sido tal la presión de Trump hacia Peña y el canciller Luis Videgaray y a todo el gabinete, que el hostigamiento al éxodo ha sido constante. Un helicóptero de la Policía Federal, emulando a la Border Patrol,   sobrevoló el río Suchiate y provocó oleaje para que los migrantes hondureños no pudieran ingresar a México con el riesgo de ahogamientos. La Comisión Nacional de Derechos Humanos ya envió una recomendación por este caso.

La caravana va. Nadie la financia, más que el miedo y el hambre. Mientras tanto Trump envía más de 5 mil militares para buscar frenar este éxodo en la frontera con México.

Trump ya hizo cuentas. No podrá frenar este éxodo migrante, pero ya probó que el gobierno de Enrique Peña es su versión mexicana de la Border Patrol, con helicópteros, balas de goma, gas lacrimógeno y hasta migrantes muertos, le suman votos. La maquinaria del gobierno mexicano ya no gana elecciones aquí. Pero sí recauda sufragios en Estados Unidos para los republicanos con este trabajo sucio.

Las cuentas de Trump, con una campaña mediática bien estructurada en sus medios y televisoras afines, le garantizan un triunfo en las urnas el próximo 6 de noviembre, ello gracias al uso electorero que ha hecho de la tragedia humana que significa cruzar por México sin documentos. Tal Cual.

 

 

 

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Luis Carlos Rodríguez González

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