Deportados...pero con su CURP

Deportados...pero con su CURP

Foto: Internet

 

“La eventual deportación de Estados Unidos de migrantes no toma al gobierno mexicano “con la puerta en la mano’’, ya que está preparado para recibirlos dignamente e incluso ofrecerles empleo  y hasta su Curp”, aseguró hace algunos días el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong ante senadores del PRI.

De verdad el gobierno mexicano está preparado para una oleada de cientos de miles o millones de paisanos que pueden ser deportados, cuando por años miles de connacionales que regresan a ciudades como Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez o Reynosa, por mencionar sólo algunas, tiene que sobrevivir en las calles o ser apoyados por albergues de organizaciones no gubernamentales o de carácter religioso para comer o tener un techo temporal.

Un ejemplo de la tragedia migratoria que viven los connacionales deportados y que no se atiende por parte del gobierno federal. En el canal de aguas negras de Tijuana, conocido como “El Bordo” sobreviven, desde antes de la era de Donald Trump, más de 4 mil migrantes deportados, en su inmensa mayoría mexicanos, sin ningún tipo de apoyo,  expuestos al crimen organizado, el tráfico de drogas y hacinados en coladeras.

Las cuentas alegres son muchas. Se descarta un éxodo masivo de paisanos, sobre todo de los 2.5 millones de los que habla Trump, ello bajo el argumento del gobierno mexicano en el sentido de que la mayoría de ellos viven en las “Ciudades Santuario” por lo que “la deportación no puede ser tan fácil como se está planteando” asegura el titular de Segob. Es decir, se apuesta a que la defensa jurídica de nuestros paisanos la realicen los alcaldes de esas ciudades y no a la labor de los consulados o cancillería mexicana.

Se repite la falacia de la migración de tasa cero de mexicanos que buscan el sueño americano  que se enarbola desde tiempos de Felipe Calderón. Tal vez los funcionarios mexicanos tendrían que darse una vuelta por el desierto de Arizona, como lo hace la organización “Colibrí Center” y el Forense de Pima, para enterarse  que existen al menos 3 mil cadáveres sin identificar, la inmensa mayoría de  jóvenes, mujeres y niños mexicanos.

Asimismo se presume el programa “Somos Mexicanos”, instrumentado desde 2014 y que atenderá el éxodo de paisanos deportados con  atención médica, posibilidad de comunicarse con sus familiares, alimentación y su infaltable Cédula Única del Registro de Población (Curp), es decir su versión mexicana de la “Green Card”, claro que sin seguro de desempleo, seguridad social, ni posibilidad de pensión.

Incluso se subraya que el gobierno mexicano vigilará que los paisanos se les garantice una “deportación ordenada” por alguno de los 11 cruces fronterizos, en horarios pactados con la Border Patrol y la posibilidad de “recibirlos dignamente” y darles mejores posibilidades de vida.

Para los llamados “dreamers” también hay promesas  del Gobierno de México como el que “se les da el derecho a programas sociales, a revalidación de estudios, y por supuesto a ser tratados como mexicanos’’.

Es claro que ningún paisano rechazará este loable esfuerzo del gobierno mexicano y no esperarán a que la Border Patrol los deporte para regresar a México, de donde no debieron haber emigrado ante tantas oportunidades laborales, educativas y de una vida digna. Que ganas de millones paisanos de cruzar el Río Bravo o el desierto y arriesgar su vida sólo para conocer el “sueño americano”. Tal Cual.

 

 

 

 

 

 

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