El nuevo pantano mexicano

El nuevo pantano mexicano

Foto: Internet

Hace exactamente dos años en la revista británica “The Economist” se publicó un artículo titulado  “The mexican morass” (El pantano mexicano) donde se hace un amplio análisis de los graves problemas sociales, económicos, de corrupción e inseguridad que padece México y se remataba con una frase lapidaria: “el presidente que no entiende, que no entiende”.

“México todavía está hirviendo sobre la respuesta del gobierno respecto  el secuestro en septiembre de 43 estudiantes por parte de la policía municipal en el suroeste del estado de Guerrero”, destacaba “The Economist” en enero del 2015.

Bien se podría publicar nuevamente este artículo, actualizado con lo que pasa por estos días en México, que muchos empiezan a calificar como “La Primavera Mexicana”, pero que la mayoría de los medios de comunicación, sobre todo la televisión y la radio, tratan de minimizar o matizar el descontento social por el llamado “gasolinazo” y buscan destacar los desafortunados y sospechosos casos de rapiña, que tuvieron sus mayores éxitos en entidades gobernadas por el PRI, como el estado de México, de Eruviel Avila.

Por estos días aciagos, de convulsión y malestar social, de una nación incendiada por los cuatro costados, ya no sólo por la inseguridad, violencia e impunidad que se ha convertido en un paisaje común en la última década, sino ahora también por el reciente incremento del 20 por ciento al precio de la gasolinas, sumados a los casos de corrupción de funcionarios de los tres niveles de gobierno y los privilegios de la clase política, retoma sentido el análisis británico.

Las manifestaciones contra el gasolinazo continúan en todo el país durante más de una semana. Lo mismo en Baja California, Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Tlaxcala, Tabasco, Campeche, Nayarit, Hidalgo, Puebla, Chihuahua, Nuevo León, Guerrero, Jalisco, Oaxaca y Sonora. En las últimas manifestaciones se ha rechazado y denunciado a quienes buscan desprestigiar las movilizaciones de obreros, de maestros, de transportistas, de amas de casa, con actos de violencia o rapiña.

Dos años de la publicación de “The mexican morass” parece que nadie en el gobierno federal sigue sin entender lo que ocurre en el país. El secretario de Hacienda, José Antonio Meade declaró que  no hay marcha atrás en el gasolinazo ya que con esta medida “ganan nuestros hijos”.

El presidente Enrique Peña ha anunciado que presentará un paquete de medidas en favor de la economía familiar, como si con paliativos  se pueda revertir el impacto que ya inició en aumentos a la canasta básica y el transporte público.

Escases de gasolina en varios estados, éxodo de residentes de la frontera norte que buscan combustible en California, Texas o Nuevo México, cierre de garitas, pero sobre todo, enojo, malestar y hartazgo. Todo ello frente a un gobierno sordo, que no entiende y que optará por las “aspirinas” para combatir el cáncer de la corrupción, del dispendio, de la pobreza extrema, de las medidas, como el gasolinazo, que sólo aumentarán la pobreza, la desnutrición, la deserción escolar, la inseguridad y el crimen. Es el nuevo pantano mexicano. Tal Cual.

 

  

 

 

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