Trump y Peña: los acuerdos que vienen contra la migración

Trump y Peña: los acuerdos que vienen contra la migración

Foto: Internet

La fecha el 31 de enero. Los protagonistas: Donald Trump y Enrique Peña. El escenario: La Casa Blanca…y la agenda que para nadie es un secreto: además de plantear la renegociación del TLCAN como parte de la estrategia electoral y ahora de gobierno del nuevo presidente estadunidense y el muro, se priorizará frenar o inhibir los flujos migratorios desde Sudamérica, El Caribe, Centroamérica y México hacia Estados Unidos será punto básico e innegociable del encuentro.

 

El tema del muro será el de la discordia mediática. Porque Peña saldrá diciendo que México no pagara la construcción o que en este primer encuentro no se tocó el tema. Y Trump, lo mismo que en su visita a nuestro país siendo candidato, declarará que se analizan las opciones para financiar la obra y la forma en que el gobierno mexicano deberá contribuir.

Pero en el fondo el tema será lo que ha hecho muy bien México en los dos últimos dos sexenios y que es más efectivo que construir dos muros fronterizos, porque es una estrategia enmarcada en la Iniciativa Mérida que busca frenar los flujos de migrantes provenientes del sur, de El Caribe, llámense Cuba y Haití, el primero con el fin de la política benevolente conocida como “pies secos, pies mojados” y el otro con la crisis humanitaria que vive desde hace años, así como el nuevo éxodo extra continental proveniente de África.

La Iniciativa Mérida fue negociada por los presidentes Vicente Fox y George Bush Jr. Pero entró en vigor hasta 2008 y es un tratado internacional entre Estados Unidos, México y Centroamérica, para combatir el narcotráfico y el crimen organizado.

Al menos en el papel, porque en la práctica el tema central ha sido sellar la frontera sur de México con asesoría y recursos de funcionarios estadunidenses del FBI, la DEA y otras agencias ya que se establece como parte del acuerdo el “Monitoreo y control de los flujos migratorios en puertos y aeropuertos” y se han destinado miles de millones de dólares en efectivo, tecnología y aeronaves al gobierno mexicano.

Durante el gobierno de Felipe Calderón, además de inhibir con una mayor presencia militar y policiaca la frontera sur, se alentaron acuerdos por debajo del agua para que en México se pusieran en práctica operativos como “Rápido y Furioso” que permitieron el ingreso a nuestro país, con el aval del DEA y el FBI, de cientos de armas fueran entregadas a cárteles de la droga mexicanos.

Muchas de armas y la fallida “Guerra contra el Narcotráfico” que inició Felipe Calderón, también con recursos de la Iniciativa Mérida, fueron las que sirvieron para secuestrar, asesinar y desaparecer a miles de migrantes centro, sudamericanos e incluso mexicanos. Las fosas de San Fernando, Tamaulipas, donde en 2010 encontraron más de 200 cadáveres de migrantes es prueba de esta estrategia antinmigrante.

Lo que viene en materia de acuerdos Trump-Peña es una película que ya vimos y no es precisamente apta para los migrantes, ni tampoco es cuento de hadas, no tiene un final feliz o un superhéroe. Con un presidente mexicano en sus más bajos niveles de popularidad y más interesado ya en la transición del 2018 y en que del encuentro con el estadunidense no vengan más críticas, optará por el discurso del rechazo al muro.

Nunca se revelarán los acuerdos de fondo: frenar los crecientes flujos migratorios que vienen del sur y que seguramente también saldrán de pueblos y ciudades de México por la crisis económica provocada por el cierre de empresas, el gasolinazo y la crisis económica que viene para millones de mexicanos.

La escena en Washington, 31 de enero. Junto con un Luis Videgaray con gesto triunfador y un flamante nuevo embajador mexicano que ha permitido el uso de balas de gomas contra migrantes, Gerónimo Gutiérrez, el presidente Enrique Peña sonreirá apretando la mano de Trump en la Casa Blanca a quien seguramente invitará a México. El mexicano se jactará de ser el primer mandatario latinoamericano recibido por Trump.

Pero por lo menos en los próximos cuatro años y con el aval de ambos gobiernos, veremos cómo se intensifica la crisis humanitaria y migratoria en México. Veremos a cubanos, salvadoreños o africanos, por mencionar algunos, encontrarán un infierno en México con el sellamiento de la frontera sur, con más redadas, detenciones y los que logren cruzar nuestro país serán recibidos por las huestes de Trump en Arizona, lo mismo la Border Patrol que con “patriotas” cazadores de migrantes. Todo ello, mucho más peligroso y mortal que un nuevo muro. 

 

 

 

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