Yucatán y sus tradiciones henequeneras

Yucatán y sus tradiciones henequeneras

Foto: Internet

MERIDA, Yucatán.- SIN DUDA, entre los grandes atractivos de Yucatán, además de su gastronomía rica y variada, resaltan sus cenotes y sus haciendas henequeneras.

En el municipio de Tecoh, a 45 minutos o 28 kilómetros al sureste de Mérida, la capital de Yucatán, se encuentra la hacienda Sotuta de Peón, es una hacienda viva, y se le llama así porque puedes admirar sus plantíos de henequén y su maquinaria trabajando como hace ya un siglo.

Al contemplar la arquitectura de su edificio principal, sus corredores, ventanales y salones, su capilla, y sus enormes campos nos resulta fácil viajar al pasado y evocar los días en que esta hacienda, al igual que muchas otras de la región, fueron el centro de un imperio, y en sus salas de máquinas las desfibradoras no paraban de trabajar.

Aquí en Sotuta de Peón se realiza una recreación de cómo se hacía la extracción de la fibra, el secado, la técnica de “peinado” de la fibra; y la elaboración de cuerdas y sogas.

El trabajo era todo un proceso: primero, las pencas, cortadas y atadas por los trabajadores, se transportaban hasta la sala de máquinas. Aquí, con elevadores y bandas se llevaban las hojas del henequén hasta la máquina desfibradora. En la que se realizaba la extracción de la fibra. Para luego conducirla a los tendederos.

Una vez seca la fibra se recogía sobre las plataformas, se peinaba en una máquina cepilladora y se prensaba para elaborar las pacas que se transportaban hasta la bodega de embarque. Este proceso, que se sigue realizando en la actualidad igual que antaño, aún es posible contemplarlo en esta hacienda, que es de las pocas sino es que es la única, que aún realzan este proceso, ya que la mayoría de ellas han sido abandonadas y sus máquinas ya no funcionan.

Pero la experiencia no termina ahí, ya que durante este recorrido también se camina por las diversas habitaciones que conformaban la finca que ahora es un museo y nos lleva a aquella época de esplendor. Y, por si fuera poco, el recorrido continúa con un viaje en Truck, este es un carrito provisto de cuatro ruedas de metal que embonan sobre los rieles y que corre por estrechas vías y este consiste en montarse en unas plataformas de madera tiradas por mulas bien entrenadas y un mulero (así le llaman al conductor) que guía al animal. Pero este transporte corre sobre rieles, hechos especialmente para éste, que originalmente era utilizado en la época de las haciendas para trasladar la planta del henequén del campo a la casa de máquinas y procesarlo. Durante este recorrido se puede admirar el paisaje de los plantíos henequeneros.

El destino final, es ni más ni menos la entrada de uno de los ocho cenotes que se ubican en esta hacienda. Ahí tienes la oportunidad de lanzarte al cenote y vivir una de esas experiencias que no olvidas en toda tu vida, que te inunda el espíritu de paz y tranquilidad al sumergirte en sus aguas cristalinas.

Dzul-Ha es el nombre de este cenote que significa "caballero del agua", el cual, sin lugar a duda, es un lugar increíble, que además cuenta con todos los servicios necesarios, como son vestidores, regaderas, baños, masajes mayas y un lugar para tomarse algo refrescante, como una margarita de sisal, que es un licor de henequén.

Otra experiencia que resulta muy especial es que durante el recorrido se puede visitar una Casa Maya, una construcción típica, y donde don Antonio, quien en sus años mozos trabajo en la hacienda, ahora recibe cordialmente a los turistas, bendice a los asistentes en lengua maya y en grandes rasgos explica el proceso de siembra del también llamado oro verde.

Como dato histórico, te comento que La hacienda Sotuta de Peón, fue construida a finales del siglo XIX. Pero hace 13 años fue adquirida por Adolfo Lubke, quien se ha dedicado a restaurarla y a darle vida.

La hacienda y su maquinaria, su casa-museo, la identifican como un monumento histórico en el que se combina el valor turístico y cultural con una vocación y una tradición de servicio. Actualmente, debido a que cuenta con hotel, restaurante y servicios de banquetes, da empleo a 120 personas que viven en las comunidades aledañas, lo que impulsa la economía local.

En fin, este tour tiene una duración de 3 horas y media, y un costo de 500 pesos por personas.

Y bueno al visitar Yucatán tenemos un sinfín de actividades que realizar porque es un destino rico en bellezas naturales, playas, cultura, gastronomía, sitios arqueológicos, pueblos mágicos, aventura y sobre todo la calidez de la gente. Temas de los cuales, si me permites, les hablare en otra ocasión.

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NO SE les olvide que este jueves 4 de agosto en punto de la 1 de la tarde, será develada la placa conmemorativa por los 100 años del legendario restaurante taurino “El Taquito”.

El importante acontecimiento estará a cargo del secretario de Turismo federal, Enrique de la Madrid Cordero, y estarán como invitados especiales la secretaria del Gobierno de la Ciudad de México, Patricia Mercado; el jefe delegacional de Cuauhtémoc, Ricardo Monreal Ávila; matadores como Eulalio López “El Zotoluco”, Ernesto Belmont, Paco Dódoli, Antonio Urrutia, Manolo Arruza, César Pastor y Christian Aparicio. También acudirán boxeadores famosos como Rubén Olivares y Ultiminio Ramos, además de importantes periodistas como Carlos Ramos, presidente de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT)

Los anfitriones Marcos y Rafael Guillén Hernández, propietarios en tercera generación de “El Taquito”, festejarán con todos sus amigos, clientes y conocidos el centenario de un lugar al que han acudido todos los presidentes de la República, desde Álvaro Obregón, hasta Felipe Calderón. El sitio está ubicado en la calle de El Carmen No. 69, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, Delegación Cuauhtémoc.

Ahí, en ese lugar, Marcos y Rafael nos harán rememorar que “El Taquito” fue la pasarela de grandes estrellas del cine mundial como Gary Cooper o Marilyn Monroe, y de figuras nacionales como el ídolo Pedro Infante y la “María bonita” de Agustín Lara.

El Taquito tiene historia, tradición, remembranzas y un abolengo que ningún otro restaurante puede presumir en México. Sus rincones fueron confidentes de las grandes figuras del toreo nacional y extranjero, desde el gran Manolete y Rodolfo Gaona, hasta Julián López "El Juli", sin olvidar a Silverio Pérez, Luis Miguel Dominguín, Alfonso Ramírez “El Calesero”, Curro Rivera o Manuel Capetillo.

Don Marcos Guillén González y Conchita Rioja fueron la raíz de toda una genealogía dedicada al buen sazón y la elaboración de platillos que, hogaño como antaño, han sido y son deleite de familias que por décadas han saboreado el mole poblano, el caldo tlalpeño, las costillas de cerdo bien doradas y las sopas de nopales y de médula.

El Taquito si es una historia que contar, ya que hasta el Papa Juan Pablo II se deleitó con los diversos platillos que, desde la cocina de añejo restaurante, los dueños le llevaron hasta la Basílica de Guadalupe, durante su primera visita pastoral a México, en 1979. Todo el menú fue tan bien acogido por el Papa que hasta bendijo al taco mexicano ante unos dos mil comensales.

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El dato: Tres millones de mexicanos han sido beneficiados con el Programa Pueblos Mágicos. Hay 2 mil 400 hoteles y 73 mil habitaciones en las 111 localidades que tienen esa categoría. Además, albergan 21 zonas arqueológicas, 122 museos y 35 Áreas Naturales Protegidas.

@AlejandraBernal

 

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