La izquierda en vilo

La izquierda en vilo

Foto: Internet

15-03-2017

Por Dr. Luis David Fernández Araya

Allá por los años 80 en nuestro país se presentó un punto de inflexión en la política mexicana a través de la unión de las izquierdas en la que parecía que arribábamos a una saludable pluralidad partidista. El régimen de ese momento se veía sacudido –para bien- al presentarse en el escenario nacional más opciones políticas para la sociedad.

La izquierda, aquella que aglutinó a varias expresiones daba su primera sorpresa ganando las elecciones en la Ciudad de México, triunfo que le ha durado durante 18 años seguidos. Sin embargo, hoy están sumergidos en una crisis que se materializó con la pérdida de 14 delegaciones así como la mayoría de la Asamblea Legislativa.

Esa izquierda que extravió su camino a través de la presencia de grupos tan distantes entre sí y que encontraron una manera de hacerse de una parte de la ideología dividiéndose, fragmentándose y convirtiéndose en tribus que concibieron a la Ciudad de México como un botín y hoy están de salida del poder y lejos de sus principios.

Otra muestra no tan lejana de cómo se ha desdibujado la izquierda la podemos ver en el fenómeno neozapatista a través de la figura del Subcomandante Marcos, quien llegó a intentar redimir a un sector históricamente olvidado como son los indígenas. Pero se desdibujó, como lo hizo gran parte de la izquierda mexicana. La izquierda actual, la que sostiene a líderes como Andrés Manuel se ha basado en la idea de un discurso con una gran carga moral y romántica, de salvadores de la nación, aprovechando algunos vacíos que genera la práctica política.

La izquierda o al menos el partido que venía siendo el referente de ésta se encuentra en vilo, donde el episodio vivido en el Senado de la República sobre la disputa de la coordinación del grupo parlamentario sólo es reflejo de la crisis que ahí se vive, donde existe un jaloneo jurídico acerca de los derechos de sus integrantes, su derecho a votar, con lagunas procedimentales dentro de sus propios estatutos, donde pueden votar quienes han renunciado al partido político, pero por otro lado, su agenda es impuesta desde las oficinas centrales del gobierno de la Ciudad de México, desde personajes que no son perredistas. Contradicción pura.

El problema es que la otra izquierda, la otra oferta que todos vemos, está integrada por personajes que tienen el mismo origen, que no son diferentes en cuanto a su manera de hacer política y esto no es sano para nadie, no lo es para un país que está en búsqueda de dignificar la práctica política.
 

@luisdavfer

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