Salud de pobladores en sierra alta de Oaxaca comprometida

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El Subdirector de Extensión y Servicio, Pedro Ponce Javana y el Investigador de Recursos Hídricos, Rafael Sánchez Bravo, de la Universidad Autónoma Chapingo, advirtieron que la salud pública de los poco más de 3,500 habitantes del municipio Magdalena Peñasco de Oaxaca, ubicado en la Sierra Alta de la entidad, se encuentra comprometida debido a que el agua para uso de la comunidad está contaminada por metales pesados como es el fierro en grandes cantidades.

El consumo del vital líquido contaminado ha traído enfermedades a la población principalmente problemas en la dentadura tanto a adultos como a niños, además de propiciar el gasto de 45 mil 525  pesos anuales en la compra de agua embotellada para beber y uso doméstico.

Es por ello, que con el fin de reducir los niveles de pobreza patrimonial así como la incidencia de enfermedades derivadas del consumo de agua contaminada por metales pesados en que viven niños indígenas mixtecos en la Sierra Alta de Oaxaca, investigadores de la Universidad Autónoma Chapingo, instalaron siete módulos de captación de agua de lluvia con la inclusión de lavaderos especiales para uso de comedores escolares e infantiles para beneficio de 600 educandos.

 

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En un recorrido por la Sierra Alta de Oaxaca en el municipio de Magdalena Peñasco colindante con Tlaxiaco, territorio que el CONEVAL tiene reportado con población dispersa así como con altos índices de pobreza y marginalidad, la ayuda de las autoridades de la UACh llegó con el Programa de Extensión y Vinculación Universitaria para que el acceso al agua para consumo humano y doméstico reduzca el daño que provoca la ingesta del  vital líquido con metales pesados.

Este municipio se caracteriza por la migración hacia Estados Unidos y la prevalencia de mujeres jefas de familia y niños, aseguró Rafael Sánchez Bravo, profesor-investigador del Departamento de Irrigación de la máxima casa de estudios agrícolas del país que con la instalación de los siete módulos de captación de agua de lluvia en seis escuelas de educación preescolar, básica y media superior así como para una familia damnificada por el sismo del pasado 19 de septiembre, se garantiza un ahorro económico para esta población en la compra de agua trasladada en pipas y garrafones de agua potable.

En entrevista, luego de la entrega de los módulos a los beneficiarios quienes aportaron su mano de obra en el esquema de trabajo comunal conocido como Tequio, en un bachillerato, una secundaria y cuatro primarias en donde hay un kínder, en las localidades de La Cumbre e Ignacio Zaragoza, la captación de agua estimada será de 72 mil litros de capacidad instalada con capacidad de purificación de 120 litros diarios.

Indicó que lo anterior implica un ahorro económico de 32 mil 850 pesos por año en cada escuela cantidad que se destinaba con anterioridad en la compra de garrafones de agua purificada.

En tanto que, en la casa destinada a una familia de siete integrantes que se vio damnificada por el sismo del pasado 19 se septiembre lo que la obligó a su reubicación, con la instalación del módulo de captación de agua de lluvia tendrá un almacenamiento de 12 mil litros de agua.

Asimismo, la capacidad de purificación será de 600 litros mensuales, 7 mil 200 litros anuales y con ello dejar de comprar 7 garrafones a la semana que sumándolos en doce meses implicaba un gasto de 5 mil 475 pesos al año.

Rafael Sánchez Bravo, quien tuvo como invitado al Presidente Municipal de Magdalena Peñasco, Tereso  García Pérez, explicó que para uso doméstico una familia, en esa localidad, consume mil litros por semana y un tambo de mil litros le cuesta 150 pesos por semana; de tal suerte que el ahorro es de 600 pesos por mes y al año son más de 7 mil 200 pesos que aunados al consumo de garrafones, ésta termina ahorrando 12 mil 675 pesos al año.

Destacó que con los pocos más de mil pesos mensuales de ahorro en una familia indígena mixteca dedicada a la artesanía bien podrán destinarlos a la adquisición de la Canasta Básica Alimentaria así como a la inversión de materia prima para la elaboración de artesanías a base fibra y palma ya que en una jornada de ocho horas estos artesanos elaboran dos artesanías (sombreros y canastos) cuyo valor no rebasa los 3.33 pesos en el mercado local donde la docena se las compran a no más de 40 pesos.

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