Venezolanos elegirán entre un dictador y un predicador

  • Venezolanos elegirán entre un dictador y un predicador

    Foto: Internet

Fuente: 
Notimex
27-02-2018

 

Si bien la oposición venezolana determinó no participar en las próximas elecciones presidenciales de Venezuela, ya no hay un candidato único, pues apareció una nueva opción a Nicolás Maduro: Javier Bertucci, un pastor evangélico que busca capitalizar el descontento popular.

El pastor puede hablar durante horas seguidas, invoca el amor y dice tener el mandato divino de cambiar la historia. Cualquier semejanza con la realidad es pura antipolítica. Javier Bertucci se parece más a Chávez que Nicolás Maduro, refiere un artículo de The New York Times.

El texto de Alberto Barrera Tyszka subraya que Venezuela avanza hacia las elecciones de abril cada vez más asfixiada por el cerco simbólico de la antipolítica. Maduro representa el Chávez real y el proyecto militarista que ha desembocado en un Estado fallido, profundamente corrompido y con una economía en ruinas, destaca. Mientras que Javier Bertucci es el Chávez renovado, un nuevo intento por resucitar la promesa de las soluciones instantáneas y mesiánicas ante los complejos problemas de la realidad.

 

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En este contexto, las elecciones son un fraude institucional y un espectáculo sin alternativas, destaca el escritor venezolano y colaborador regular de The New York Times en Español. Deja en claro que Bertucci busca aprovechar la crisis, pero no se empalma con la oposición ni con sus exigencias, no forma parte de la historia de lucha sostenida que ha llevado un gran sector de la sociedad en contra del proyecto totalitario y militarista chavista.

Bertucci no habla desde la diversidad de voces de la oposición, los partidos y la sociedad civil, sino desde otra iglesia. Es la nueva versión del externo que viene a salvar al país. Ahora, nuevamente, la esperanza se viste de mesías para trata de seducir a un pueblo desesperado, resalta el artículo.

En ese sentido, destaca que el populismo es sobre todo una experiencia afectiva. Se basa en la irracionalidad, las emociones y no tolera el discernimiento. Frente a todo esto, la oposición debe reaccionar, subraya Barrera Tyszka. 
 

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