"2 de octubre mi amor", la política psicópata del 68

  • "2 de octubre mi amor", la política psicópata del 68

    Fotos: Luis Enrique Aguilar Flores

  • "2 de octubre mi amor", la política psicópata del 68
  • "2 de octubre mi amor", la política psicópata del 68

"La oscuridad engendra la violencia

y la violencia pide oscuridad

para cuajar el crimen.

[...]

Recuerdo, recordemos

hasta que la justicia se siente entre nosotros".

Rosario Castellanos

Se ha dicho muchas veces que el 2 de Octubre de 1968 es un parteaguas en la vida contemporánea del país, pues a partir de allí México inició un camino sin retorno hacia la democratización que aún sentimos inconclusa. 

A 50 años de lo ocurrido, tanto hemos repetido esta idea que se está volviendo un lugar común, pero, nunca como hoy, esto puede ser peccata minuta si tomamos en cuenta que este hecho histórico no está resuelto del todo cuando todavía el número real de víctimas se desconoce, cuando días después de lo sucedido se hablaba de 20 muertos y en la actualidad se estiman entre 200 y 300 víctimas, pero nada certero aún.

Por eso, como dijera Rosario Castellanos: "Recuerdo, recordemos hasta que la justicia se siente entre nosotros", aunque el recuerdo se nos vuelva frase hecha, cliché, pues, tal vez en este caso, la retórica nos brinde la oportunidad de volver a la esencia de "lugar común", como un campo abonado para que surjan nuevas ideas.

 

También te podría interesar: “A Chuchita la bolsearon...”, homenaje a víctimas del 68 con toque cabaretero

 

Es lo que sucede con la puesta en escena "2 de octubre mi amor", una comedia de humor negro que tiene como personaje principal a un asesino en serie que se dedica a matar mujeres universitarias, durante los cuatro meses convulsos de protestas estudiantiles que culminarían con la Matanza de Tlatelolco.

La obra nos ofrece una mirada distinta del 68 a través de este psicópata, con el objetivo de traer al presente estos lamentables acontecimientos, no sólo como un recuerdo, sino como una oportunidad para seguir reflexionando sobre lo que somos como mexicanos y lo que intentamos ser, ya que "la memoria es la cicatriz de nuestro país; nosotros estamos conformados por cicatrices y esta es una de las más profundas".

Así lo dijo a México Nueva Era, Eduardo Castañeda, autor del montaje, quien además encarna de una forma magistral a Juan, este asesino que está convencido de hacer un gran servicio a su patria eliminando a las jovencitas que participan en el movimiento estudiantil.

El actor señaló que su generación es hija de los sobrevivientes del 68 y en ese sentido, la distancia les permite tener otra visión respecto de los sucesos abordados en la obra, un punto de vista, aseguró, distinto a la solemnidad con la que el mismo Estado y la colectividad han venido reconstruyendo esta historia.

"Nosotros somos los que hemos solemnizado y hasta cierto punto institucionalizado el 68, pero la gente que lo vivió fue muy crítica, pero no solemne, eran un montón de chavos irreverentes queriendo cambiar el mundo y en ese sentido es por donde va la propuesta: queremos rescatar ese espíritu rebelde e irreverente del 68", enfatizó Eduardo Castañeda.

Y, precisamente, eso es lo que es "2 de octubre mi amor": una obra irreverente que no se anda con medias tintas al abordar una temática sensible como la masacre de estudiantes, desde la perspectiva de un psicópata que, de la misma manera que el Gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, actúa en nombre del orden establecido atacado cualquier indicio de cambio, amparado en una paranoia que justifica sus acciones con el argumento de que la estabilidad nacional (quizás emocional en el caso del personaje) está en peligro.

Por eso, dice Juan, "ellos (los estudiantes) le están haciendo mucho daño al país; elimino mujeres, por un servicio a mi patria". Con esta frialdad, remata diciendo que asesinar a una mujer inmoviliza más gente a su alrededor.

Así, la propuesta no sólo nos habla de un Estado autoritario y represor a través del reflejo del asesino, sino que también nos recuerda el México que lamentablemente seguimos siendo: machista y misógino, un país que ha avanzado muy poco en materia de igualdad de género, pues no sólo se le siguen negando oportunidades al sexo femenino, sino que se continúa eliminando mujeres, hasta pareciera que de forma sistemática.

Como espectadores, la obra nos sacude constantemente, ya que vemos en este asesino a alguien conocido: las frases que dice, la forma en que lo hace, los ademanes, las posturas, el movimiento en el escenario nos recuerda a alguien y eso hace que la piel se nos ponga chinita, porque a nuestro lado podríamos tener un monstruo en potencia, incluso nosotros mismos.

La experiencia se torna todavía más inquietante con otros elementos que maneja la propuesta como el espacio en el que se mueve este hombre, la sala de su casa que bien podría ser la nuestra y más cuando platica de sus crímenes a Angélica, su esposa a la que nunca vemos en escena, pero a la que mira con la convicción de que ahí está, y esa mirada directa a nosotros nos convierte en un interlocutor cómplice, nos transforma en esa esposa etérea y eso nos perturba.

La banda sonora, una que va desde Angélica María hasta Palito Ortega, es otro de los elementos que, por un lado nos familiariza con la época, al mismo tiempo que nos relaja, pero que contrasta con el relato lleno de humor negro que nos vuelve a destantear y ya no sabemos si reír o permanecer serios, y es, a través de este mecanismo que la obra asegura que el mensaje quede plasmado.

Como dijo el director de la obra, Martín López, no se trata de estilizar la violencia o hacer apología de ella, sino que a través de ésta, reflexionemos en cómo se comportó el Estado en aquellos años y que algo así no se vuelva a repetir.

"2 de octubre mi amor", es una puesta en escena a cargo de Vuelta de Tuerca Producciones que vio su estreno hace 5 años para conmemorar los 45 de la Masacre Estudiantil y que ahora regresa a la cartelera para conmemorar los 50 años de esos acontecimientos.

Se presenta en temporada en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico todos los sábados hasta el 22 de diciembre.

 

 

Notas Relacionadas