Teatro de momias, aborda el tránsito del ser humano en el tiempo

  • Teatro de momias, aborda el tránsito del ser humano en el tiempo

    Foto: Cortesía|MNE

Un espectáculo interdisciplinario de variedades filosóficas donde se conjuga la conferencia performática, el teatro dramático, el cine hecho a mano y la danza contemporánea es Teatro de momias, proyecto escénico que inició temporada en el Centro Cultural Carretera 45 la noche del 7 de marzo.

La puesta con dramaturgia, dirección y producción general del investigador teatral Luis Alcocer Guerrero, aborda el tránsito del ser humano en el tiempo, cuestiona al espectador sobre cómo cultivar el amor y manifestar alegría ante un contexto sombrío presente en el mundo.

El proyecto donde lo real y lo irreal se entrelazan, y se integra de fragmentos de cuatro de las obras de Luis Alcocer, plantea que las momias serán los únicos seres capaces de desentrañar los misterios del antiguo y perdido mundo de los vivos, en el inevitable futuro post-humano.

 

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Se expone que las momias, aún sin tener sesos, advertirán sobre la existencia del conflicto humano que nace del abismo que hay entre un corazón que piensa y un cerebro que siente, esto a través del teatro, espacio ideal para adentrarse al mundo de los vivos.

Antes de ver a las momias en acción, en la puesta de 75 minutos de duración se realizan algunas reflexiones sobre el futuro post-humano. Primeramente se incita al público a pensar sobre si sería mejor que la historia fuera escrita en el presente, en lugar de esperar a que un historiador la escriba en el futuro, ya que podría incurrir en inconsistencias.

Después se presenta un ejercicio de filología perceptiva que tiene por objetivo examinar los aspectos del teatro psicotrónico de la obra de Luis Alcocer Guerrero, esto al mostrar fragmentos de un drama que tiene lugar durante las últimas horas de la gran zozobra, y de la obra Corazón doble.

En la puesta, Luis Alcocer se adueña del escenario momentáneamente para ofrecer una especie de monólogo para reflexionar sobre el papel autoritario del dramaturgo y posteriormente dos performers ejecutan una pieza dancística contemporánea.

Luego de estas expresiones, una momia aparecerá frente al espectador para asegurar que nadie presente en el lugar saldrá de éste de la misma forma que entró. “Yo no soy cuerpo sino la imagen de una momia. Ustedes son cuerpos memoriosos y yo, memoria pura, una imagen”.

La momia se apodera del escenario para representar una vida sin cuerpo, una imagen que se distorsiona en escena, delineada por una secuencia de movimientos acompañados de una voz en off.

En el montaje, que forma parte del Proyecto Granguiñol Psicotrónico, una investigación enfocada a la creación de un teatro independiente de lo siniestro, participan: Carlos Talancón, Omar Armella, Fafa Echeverría, Arturo Serrano, Jorge Chávez Caballero y el autor.

Luis Alcocer Guerrero es investigador teatral en el Citru, donde realiza el proyecto El teatro en México: Anuarios de teatro. Su trabajo en la dirección escénica, vinculado a su labor dramatúrgica se orienta principalmente hacia la creación de un teatro de lo siniestro.

Como parte de su proyecto Granguiñol Psicotrónico ha realizado las puestas en escena: La invención de la histeria, Conocerás la noche, El despertar de la momia, Aliento o La última función.

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