De manteles largos la obra "Los niños perdidos"

  • De manteles largos la obra "Los niños perdidos"

    Foto: Cortesía|MNE

 

Con mañanitas, pastel, vals y hasta chambelanas, la obra Los niños perdidos celebra en el Centro Cultural Helénico sus primeros XV años en los escenarios, donde ofrecerá todavía dos funciones más, el 18 y el 25 de octubre.

Este monólogo basado en el cuento A los pinches chamacos del prestigioso escritor Francisco Hinojosa, cuenta con la adaptación, dirección y actuación de Esteban Castellanos, quien desde 2002 lo ha llevado a escena con gran éxito.

Suman ya 684 representaciones de esta pieza teatral que se ha presentado en 22 estados del país y más de 60 municipios, además de giras internacionales por España, Estados Unidos, Argentina, Ecuador, Perú, Venezuela, Bolivia y Colombia.

 

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En presencia de su autor, Francisco Hinojosa, Los niños perdidos o A los pinches chamacos ofreció una función más de celebración por estos XV años donde los espectadores se volvieron a conmover y a sorprender con esta impactante historia.

Y es que aborda una de las problemáticas más importantes que aqueja a nuestra sociedad: la violencia familiar que, en esta obra, es llevada a sus últimas consecuencias, la violencia infantil, a través de la historia de tres pequeños que se ven envueltos en un vaivén entre la inocencia y la maldad.

En una sociedad que margina a los niños, que a veces son vistos como un estorbo y hasta denominados como “pinches chamacos”, esta pieza cuenta la historia de Rodrigo, Mariana y el protagonista que, de a poco, va contando su historia.

Ante la falta de atención por parte de sus padres, los pequeños viven en un mundo de travesuras hasta que un evento inusitado les cambia la vida: el encuentro causal con una pistola.

A partir de este inusitado suceso, estos “pinches chamacos” escapan de casa e inician una aventura letal por las calles de la ciudad, llena de vicisitudes, pues en la huida se convierten en matones.

Con una escasa escenografía que incita a la potencia imaginativa del espacio vacío y una creativa iluminación y musicalización que le dan realismo a la pieza, el espectador puede disfrutar ampliamente de la fuerza dramática y descriptiva del relato, gracias al gran despliegue histriónico de Esteban Castellanos.

Esta función de XV años estuvo dedicada a las personas que perdieron la vida por los sismos de septiembre, pero también a todos aquellos que se volcaron a la calle a ayudar en los rescates y ahora, a los que apoyan en la reconstrucción.

Francisco Hinojosa, quien desde 2002 permitió que Esteban Castellanos montara esta obra, recordó que comenzó en un pequeño bar y que era muy breve. Poco a poco, dijo, ha ido creciendo y siempre tiene algo nuevo que ofrecer.

 

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