"Hotel de criminales", una distopía mal atendida

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    Foto: Internet 

Una película que prometía mucho por el planteamiento que pudimos ver en el trailer, así como en los primeros minutos de pietaje, es "Hotel de criminales", protagonizada ni más ni menos que por Jodie Foster, un plus que nos animó a ir a la sala de cine (aun cuando lleva ya una semana de estreno) a malgastar nuestro dinero.

Se trata de una distopía ubicada en la ciudad de Los Ángeles en el año 2028 donde la escasez  y consecuente privatización del agua han generado anarquía entre la población y la ya sabida represión por parte de las fuerzas del Estado en colaboración con el capital privado quien, a fin de cuentas es quien controla a los agentes del orden.

En este escenario, en la clandestinidad y bajo el cobijo de la noche, entramos al Hotel Artemis, que más bien es un hospital exclusivo para criminales, por supuesto, para delincuentes que pueden solventar gastos médicos de primer mundo, con el servicio extra de que no serán denunciados ante la autoridad.

 

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A este lugar, regenteado por una mujer de edad madura a quien llaman la "Enfermera" (Jodie Foster), llegan y se "hospedan" una serie de personajes suigéneris que lo único que tienen en común es que viven fuera de la ley.

Aquí es donde se crearon las expectativas de esta historia, lo cual confirmamos al ver a los "huéspedes" que iban ingresando al complejo, específicamente nos referimos a un par de hermanos que, tras asaltar un banco (muy al estilo del Guasón en "Batman, el Caballero de la Noche"), se enfrentan con la policía y uno de estos sale herido, por lo que se ven forzados a utilizar la membresía de dicho hotel.

Luego, nos encontramos con una bella mujer que se halla en el hospital-bunker por una herida de bala en un brazo, quien tiene una misión secreta en ese lugar.

Un brabucón machista millonario que también se atiende allí, se convierte, en un inicio, en un misterioso personaje, en contraste con el único ayudante de la Enfermera, un fortachón leal, incluso afable, pero implacable a la hora de imponer el orden en la casa, personaje interpretado por el conocido Dave Bautista (Drax el Destructor de "Guardianes de la Galaxia" ), quien, así como es de carismático en la cinta de Marvel, lo es en este personaje distópico.

Con este cóctel de personajes, el director Drew Pearce pudo haber hecho una película alucinante al poner en un espacio cerrado, casi como una prisión voluntaria, a convivir a estos seres, cada uno con una historia detrás lo bastante atractiva para tejer y destejer una trama, más que complicada, profunda en el sentido psicológico de los huéspedes; como si pusiéramos en una caja de laboratorio a varios tipos de roedores a pelear por un pedazo de queso.

Además, la película pudo haber explotado de una forma más acertada el mundo distópico planteado: sí, está bien, hay disturbios en las calles porque la gente ya no tiene acceso al agua y no les importa ir contra quien tengan que hacerlo, en este caso contra la compañía que la tiene bajo su control, un claro símbolo del capitalismo usurero (disculpen el pleonasmo, pero es necesario) que le vale un pepino llevarse entre las patas a los que sean con tal de ver sus ganancias a salvo.

Pero no. No fue así. "Hotel de delincuentes" optó por no profundizar en el contexto social, ni en el espacio privado con esos personajes interesantes. El mundo distópico planteado queda como mera envoltura de un dulce que en las primeras chupadas sabe bien, pero cuyo "chiclocentro" tiene el más artificial de los sabores.

En lugar de exprimir las motivaciones de los criminales, quienes a pesar de ser privilegiados por la atención médica de calidad se ven expuestos por sus heridas, el director elige privilegiar la acción por la acción; los balazos y golpes por el puro gusto de filmarlos. Claro, hay razones para que se desate el caos al interior del hotel, pero es tan poco fuerte el argumento que hace que la trama vaya perdiendo credibilidad.

Ni la aparición intempestiva del dueño de lugar, el máximo criminal de la ciudad a quien todos temen, interpretado por el no menos bueno Jeff Goldblum, logra levantar el asunto.

De las pocas cosas que se salvan es la participación de Jodie Foster, siempre profesional, quien le da un poco de chispa a esta cinta, así como su relación, casi maternal con su fiel ayudante. 

La película se le fue de las manos a su director, porque, a pesar de tener buenos cimientos, los materiales con lo que se construyó el resto del edificio fueron de mala calidad, además de mal colocados.

"Hotel de criminales" es un ejemplo más de algo que pudo haber sido, y no lo fue. 

 

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