"Chavela Vargas", el canto desgarrado y disidente

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"Cuando tú te hayas ido,
me envolverán las sombras.
Cuando tú te hayas ido 
con mi dolor a solas,
evocaré el idilio de las azules horas".
"Sombras"

Chavela Vargas es de esas figuras míticas de la cultura popular en México que, con tan solo evocar su nombre, nos viene un aluvión de significados tanto de su sexualidad disidente como de su potencia en el escenario, y entre esos dos extremos (muy extremos), el documental que lleva su nombre, dirigido por Catherine Gund y Daresha Kyi, nos viene a regalar los matices que muy pocos sabían de esta cantante mexicana por decisión propia.

Aunque el trabajo de las documentalistas cuenta la vida de Chavela Vargas de una manera lineal en el tiempo, desde su infancia en una Costa Rica de los años 20 del siglo pasado, tradicionalista, con una familia que no la aceptaba por su aspecto de "marimacha", hasta su  muerte en el año 2012 en su México querido al que quiso regresar de España sólo para morir, y en un formato clásico del documental (testimonio-imágenes ilustrativas-entrevistas-testimonio), la propuesta es bienvenida y hasta necesaria para recordarnos como sociedad que aún nos falta camino en temas como la discriminación por orientación sexual, principalmente.

Como dice al respecto Carlos Bonfil "ningún acercamiento biográfico anterior se había aventurado a hablar con una franqueza semejante sobre la vida íntima de Chavela Vargas", el trabajo de Catherine Gund y Daresha Kyi pone el dedo en la llaga de una forma franca y crítica acerca de la hipocresía de la sociedad mexicana que le tocó vivir a Chavela con respecto a su forma de vivir su lesbianismo (palabra que nunca le gustó a la cantante porque con ella la insultaban) en donde arriba del escenario se permitían esas "licencias", pero abajo de éste, que ni se le ocurriera, y no sólo a ella, sino a todo artista que pretendiera mostrar su homosexualidad. 

 

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Aun así, Chavela Vargas hizo lo que quiso con su persona: se acostó con cuanta mujer le gustó, incluidas las esposas de políticos e intelectuales que iban a su espectáculo. De hecho, se cuenta en el documental, que le bajó la novia a Emilio Azcárraga, lo que le costó el veto de la disquera Orfeón y por supuesto de la televisión mexicana, por lo que, a pesar de su talento y estilo para interpretar la canción ranchera, Chavela Vargas tuvo que conformarse con presentaciones en espacios pequeños y por muchos años nunca actuó en los grandes escenarios.

En el filme, de viva voz de Chavela, escuchamos detalles de sus amoríos con Frida Kahlo y de cómo en las eternas fiestas de Acapulco cuando la élite hollywoodense venía a ese centro vacacional, todos se "mezclaban" con todos y "una mañana me desperté al lado de Ava Gardner", dice con orgullo la cantante. 

Con esto nos referimos a que el documental trata estos asuntos de una forma sincera, pues de otro modo, estos detalles serían materia prima para las revistas chismosas del corazón. Imaginen los titulares: "Chavela, amante de Frida". 

Pero la película va en otro sentido y no sólo se enfoca en la sexualidad de la cantante de "Macorina", sino que también, a la par, y en la cronología de su vida, vemos cómo otro tipo de excesos hicieron presa de la cantante como lo fue el alcoholismo. Se cuenta la anécdota de que con su gran amigo José Alfredo Jiménez se ponían unas guarapetas de hasta tres días, en donde el dueño del "Tenampa" tenía miedo cuando llegaban juntos, Chavela y José Alfredo, porque eran capaces de acabarse todo el tequila existente.

El alcoholismos alejó a Chavela de los escenarios y la autoexilió en Tepoztlán, Morelos por más de una década, y en voz de sus allegados, descubrimos esta etapa difícil de su vida y de cómo logró salir de la enfermedad para enfilarse al último tramo de su carrera, quizás el más exitoso de su existencia y el que la consagraría como la figura icónica de la mujer que cantaba desde los más profundo de su ser (como lo expresa Pedro Almodovar), que desgarraba el escenario con su voz aguardentosa pero conmovedora que a más de uno le llegaba al alma.

Y ya que mencionamos a Almodovar, el cineasta fue parte fundamental del éxito de Chavela Vargas en el ocaso de su vida pues en España tuvo el éxito que en México se le había negado por su condición de disidente sexual.

Y aunque el documental no lo diga abiertamente y uno de los testimonios lo haya mencionado, Chavela Vargas tenía ese resentimiento con el país que adoptó al no darle la oportunidad de cantar en los grandes escenarios como Bellas Artes y el

Auditorio Nacional, y como acá, en tierras mexicanas vieron el éxito en la madre patria, pues, después de mucho tiempo, Chavela Vargas, por fin pudo presentarse en los recintos mencionados, y a decir verdad, es una de las partes más emotivas del filme.

Algunas de las voces que podemos ver y escuchar hablando de Chavela Vargas son: Eugenia León, Tania Libertad, Jesusa Rodriguez, José Alfredo Jiménez hijo, Alicia Elena Pérez Duarte, Miguel Bosé y el ya mencionado Pedro Almodovar.

Más que el conocimiento que se nos da sobre la difícil vida de Chavela Vargas, el documental de Catherine Gund y Daresha Kyi, tiene la valía de que, como ya dijimos, nos muestra un México que no nos gusta, con doble moral, un país de machos donde Chavela tuvo que ser la más macha de los machos para poder triunfar, pero, al mismo tiempo, nos muestra a una nación que evoluciona, y que si  bien ha avanzado en la aceptación de las distintas formas de vivir la sexualidad, aún está lejos por alcanzar lo que la propia Chavela proponía: que no se hablara de sexos, si este con este o esta con esta, sino simple y llanamente del amor entre los seres humanos. Y eso es con lo que nos quedamos. No se pierdan este documental.
 

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