"A ti te quería encontrar", un junior perdido en la ciudad

  • "A ti te quería encontrar", un junior perdido en la ciudad

Resulta un poco complicado contemplar una película que desde su trailer se muestra predecible en su argumento. Es lo que sucede con "A ti te quería encontrar", del director Javier Colinas, en donde nos encontramos con un triángulo amoroso con tintes de Cenicienta en un contexto urbano que tiene a la Ciudad de México como una protagonista más.

La cinta, de acuerdo con la perspectiva de su director, intenta alejarse de la ola de comedias que desde hace algunos años se han vuelto una constante en las pantallas mexicanas, y aunque el filme pretende ser un drama, tiene que recurrir al humor para agradar, pero este se queda contenido y hasta se nota temeroso por desbordarse y terminar siendo una comedia que al final de cuentas es donde tendríamos que ubicarla, por lo que resulta ser algo así como una comedia melodramática.

Y aunque también Javier Colinas ha manifestado que su película ofrece algo diferente a las demás, lo cierto es que es clásico más de amor triangulado, en donde Julia (Paulette Hernández) y Diego (Erick Elías) tienen diez años de relación y están en vísperas de casarse, pero ella debe ausentarse del país y justo en esa ausencia ocurre un evento desafortunado que permitirá a Diego conocer a otra mujer, Yuri Guadalupe (Eréndira Ibarra), quien, con su estilo de vida muy diferente al de él, le moverá el tapete y pondrá en duda su futuro matrimonial.

 

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Aquí es donde la historia recurre (tal vez involuntariamente) al cuento de la Cenicienta, pues Diego es como el príncipe (un ingeniero) al que nada le falta: familia, dinero, oportunidades, la novia perfecta etc., pero es un tipo aburrido y reprimido, mientras que Cenicienta, perdón, Yuri Guadalupe, pertenece a la clase media trabajadora, quien ha tenido que enfrentarse a la vida de una manera más complicada con un padre ausente y que a pesar de ello encara la vida con madurez y buena actitud y que quiere comerse el mundo (solo que no lo quiere hacer sola).

Por eso, después de un encuentro ríspido, el Príncipe y Cenicienta comienzan un cortejo recorriendo lugares de una bella y afable Ciudad de México, mejor dicho, Yuri Guadalupe le da un tour a Diego, quien parece un junior perdido en la CDMX.

Así que en aras de darle realce a estos espacios que resultan necesarios para dotar de significado a la relación naciente, el director sacrifica el guión y la personalidad de los personajes que, en el caso de Diego, nunca logra despojarse de su halo de galán de telenovela, quien por tener una linda sonrisa siente que puede tener el mundo a sus pies, aun en el momento del conflicto amoroso no logra proyectar sus dudas ni logra un contraste que nos convenza de su sufrimiento.

En el caso de Yuri Guadalupe, es un personaje que entra fuerte, pero se va diluyendo y en punto de quiebre pierde toda la entereza que venía mostrando y nos hace difícil creer que una mujer que logra llamar la atención del Príncipe, precisamente por su fortaleza, en algún momento se doblegue, y aunque esto es verosímil, le quita fuerza al personaje, pues el cambio no va matizado y lo abrupto de este es lo que hace ruido.
La película es políticamente correcta y esto no quiere decir que sea malo, sino que la limita y le quita verosimilitud a la hora de verla en su conjunto.


 

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