"Jurassic world: El reino caído", un dinosaurio vino a verme

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Los vientos del norte ya nos traen aromas de verano y con ellos la cartelera hollywoodense llega para invadir el 90 por ciento de nuestras salas cinematográficas con sus "blockbusters" de todos los sabores y colores: secuelas, precuelas o adaptaciones de fórmulas ya probadas en taquilla, la cuales, mientras sigan llenando las arcas, nos las seguirán recentando lo que significa un obstáculo a nuestra cinematografía que tiene que, con gran pena, conformarse con las migajas que les dejan las exhibidoras.

Una de estas tantas historias manoseadas ad nauseam es la que se concibió en la mente de Michael Crichton con "Parque Jurásico", la cual fue llevada a la pantalla con "éxito" y que de cierta manera revolucionó los efectos visuales trayendo a la vida fílmica a los dinosaurios y que, desde entonces, el mostrar a esta criaturas en pantalla ha sido algo sumamente redituable, pues lo de menos es la trama, el chiste es que se vean a estos seres prehistóricos darse sus agarrones entre ellos mismos y en contra de los humanos.

De esta manera, más allá de la sorpresa y buen sabor que dejo "Jurassic Park" (1993), las secuelas que la han seguido solamente responden al interés económico de sus productores y claro, al gusto del público que sigue asistiendo a las salas a pesar de que no ofrecen más que un simple entretenimiento lleno de acción, aventura y algunos toques de humor.

 

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Así esperábamos que sucediera con "Jurassic world: El reino caído", ya que su antecedente inmediato, "Jurassic world: Mundo Jurásico" (2015), fue un regreso al filme de 1993 en cuanto a su argumento y, de cierta forma, esta nueva entrega se parece a "El mundo perdido: Parque Jurásico" (1997), pues se pretende capturar a los dinosaurios que ahora viven libres en una isla para beneficio económico de unos cuantos.

"Jurassic world: El reino caído", habría sido una película destinada a la extinción de la memoria de los espectadores si no fuera por un pequeño detalle: que la dirección recayó en el español Juan Antonio Bayona ("El orfanato", 2007), quien le ganó la batalla a los productores y logró colar sus inquietudes y estilo en ciertos momentos que hacen que el filme no se quede en la chambonería que la franquicia auguraba.

Tampoco estamos diciendo que el filme sea la maravilla que todo mundo esperaba, y no lo es pues se parte de una trama conocida y como decíamos, hasta cierto punto repetida, además de algunas incongruencias que no logran sortear, y con una fórmula en donde los dinosaurios son las estrellas y que, entre más monstruosos, más sabrosos para la taquilla.

Pero, en este caso Bayona logra dotar a la película de un discurso progresista en contra del capitalismo avasallador al que no le importa saltarse la ética con tal de tener más dinero y poder. Quizás lo mejor del filme es la disertación inicial y final del personaje conocido de esta franquicia que interpreta Jeff Goldblum referente a las consecuencias de la manipulación genética que hace el hombre y que, a pesar de las evidencias que dicen que el humano no está listo para administrar tal poder, lo sigue y lo seguirá haciendo.

Al mismo tiempo, los temas de la protección animal y la orfandad, completan este discurso que apenas se había tocado en alguna de las otras películas jurásicas. 

Bayona va de lo macro a lo micro, de la isla a una "pequeña residencia" donde se concentrará todo el horror de tener a estas criaturas como entes fantasmales en los cimientos de la finca. Aquí es donde el suspenso se apodera de la historia y en ocasiones se nos olvida que estamos viendo una película de dinosaurios y no de demonios que los humanos cargamos a nuestras espaldas. 

En este sentido, Bayona maneja de forma atinada el personaje infantil, el cual está lleno de sorpresas y si el niño de su anterior filme, "Un monstruo viene a verme", enfrenta su soledad ante su evidente orfandad trayendo un monstruo a su vida desde la fantasía, en este caso el monstruo se materializa en forma de un dinosaurio depredador que, en ambos casos, hicieron que los pequeños maduraran y enfrentaran su realidad con valentía.

La película se queda en el nivel del entretenimiento veraniego, pero tiene algo más que hace que no duela tanto el bolsillo a la hora de pagar el boleto de cine, y esto es debido a la mano de Juan Antonio Bayona que le dio a un producto más que formulado un toque distinto que se agradece, aunque no fue suficiente para dejar de ser un "blockbuster" más.
 

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