"Ocean's 8: Las estafadoras", el robo se pone vestido

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    Foto: Internet

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"Ocean's 8: Las estafadoras" es un "spin off" de la trilogía "La gran estafa" (2001), "La nueva gran estafa" (2004) y "Ahora son 13" (2007), que a su vez rinde  honores a la película de los años 60 protagonizada por Frank Sinatra ("Ocean's Eleven"; "Once a la medianoche", en español) en donde se aborda a un grupo de amigos con ciertas habilidades que utilizarán para robar casinos en las Vegas en una sola noche.

De nueva cuenta, e insistimos por enésima vez, Hollywood busca y rebusca las formas para engordar su cartera con fórmulas probadas, no conforme con un "remake" de la cinta original de los sesentas, exprimió la gallina de los huevos dorados con dos secuelas más, y como veían que resistía fueron a llamar otro elefante y ¡"boom"! que nos avientan otra película de estafadores, bueno, estafadoras en este caso. 
 
Al igual que se les ocurrió hace unos años que la secuela de "Caza fantasmas" sería protagonizadas por mujeres para darle nuevos aires a la franquicia, ahora decidieron que la vida de Danny Ocean (George Clooney) debería perpetuarse con la historia de su hermana, Debbie (Sandra Bullock), quien al igual que Danny, inicia el relato con su salida de la cárcel sólo para ejecutar el plan de un gran robo que fue masticando durante su estancia en prisión, el cual, con la ayuda de siete féminas más, tendría que salir perfecto con la  precisión de un reloj. 
 
 
 
 
Así que prácticamente estamos viendo la misma trama que en la trilogía arriba mencionada, con la salvedad, insistimos, que el género masculino queda fuera de la planeación y ejecución del gran robo que, en este caso se trata de un collar de diamantes con un valor de unos 150 millones de dólares y le da paso al glamour y astucia de estas mujeres enfocadas cada una en lo suyo, desde una diseñadora de modas hasta una carterista, una joyera y una hacker, contribuirán a que el gran golpe se lleve a cabo.
 
El problema con "Ocean's 8: Las estafadoras" no son sus mujeres, al contrario, es un deleite ver juntas a la mencionada Bullock junto con Cate Blanchett, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway y Rihanna, quienes, por un lado le dan realce a la cinta (sin ellas difícilmente se hubiera enganchado al público) y por otro, al ser actrices reconocidas sólo tienen pequeños momentos de brillantez para su lucimiento y quienes más resaltan por su personajes son Sandra y Anne, aunque en nuestra opinión la que logra una interpretación loable es Blanchett, lástima que el guión la pone por debajo de Bullock y Hathaway.
 
El asunto es que el filme no ofrece algo novedoso en lo formal, pues la trama no puede cambiar ya que se trata de una comedia-thriller, pero en este caso se nota que no hubo un gran esfuerzo en el guión, algo que evitara que desde el inicio se sintiera predecible; ya sabíamos que el robo saldría a la perfección, porque ya lo habíamos visto antes. Y aunque esto es lo de menos, pues el atractivo de la saga no es que los estafadores y estafadoras se salgan con la suya, sino la manera en cómo lo hacen, en este caso las damas del engaño no tuvieron mucho qué planear, sobre todo porque el reto del collar que sería expuesto en la Gala del Met de Nueva York no resultó tan complicado como los robos de los casinos en la vegas.
 
Esto le restó picardía y movimiento a las situaciones y a los personajes y es una lástima porque siempre la presencia femenina en este tipo de casos es bienvenida, por lo que no alcanzan el carisma que sí lograron George Clooney, Brad Pitt e incluso Matt Damon. Esto podría deberse a la falta de un antagonista de la talla de Andy García o Al Pacino, pues hizo falta que sintiéramos gusto por el déspota ricachón al que le robaban parte de su patrimonio y en este caso el dicho "ladrón que roba ladrón" no tuvo efecto, por lo que la sensación de estas mujeres se queda en simples ladronzuelas y el velo de Robin Hood queda para otra ocasión.
 
También tiene mucho que ver que esta cuarta entrega ya no corrió a cargo de Steven Soderbergh, quien ya sabía cómo, dónde y cuándo contarnos estas historias de estafadores. Gary Ross ("Los juegos del hambre") dirige a las estafadoras y se ve que lo suyo es la acción y no la intriga con tonos de humor que, por cierto, también carece de ellos en comparación con la trilogía.
 
"Ocean's 8: Las estafadoras", queda como un entretenimiento que da lo mismo verla en cine o esperar a que salga en otro soporte o verla en televisión u alguna plataforma. 

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