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Han Solo: una historia de Star Wars, en el nombre lleva la penitencia

  • Han Solo: una historia de Star Wars, en el nombre lleva la penitencia

Por algo Disney compró los derechos de Marvel Entertainment y Lucas Film: hincharse de billetes con productos "exitosos" en taquilla que le aseguraran por un buen tiempo más y más ganancias con películas que no necesariamente llegan a ser dignas de aquellas que dieron origen a la franquicia que se volvió culto, y que por consecuencia significó el interés de un tercero por adquirir sus derechos. Nos referimos, principalmente a la saga "Star Wars".

Y es que en ese afán mercantilista de estirar lo más que se pueda la soga de una historia con historias alternas, paralelas o apéndices, los estudios que compraron los derechos de Lucas Films quieren recuperar y multiplicar su inversión y para ello no importa cuántas películas se tengan que realizar de un universo fílmico harto conocido (están haciendo lo mismo con Marvel), pero del que, creen ellos, siempre habrá una historia "nueva" qué contar; a fin de cuentas, el mercado de los fanáticos está ganado y enganchado a cuanto producto con empaque novedoso se les pueda ofertar.

Por eso, cuando se realizó dicha compra, ya estaban en el tintero las ideas para expandir el mundo de los Jedi, así como el de historias relacionadas, y ante el "éxito" de "Rogue One" (2016), ahora llega a las salas el origen de uno de los personajes icónicos de esta franquicia: "Han Solo: una historia de Star Wars", que en el peso del nombre lleva la penitencia.

 

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Hablar del origen (juventud) de un personaje que interpretara de manera entrañable el actor Harrison Ford, y que por lógica debería cambiar de histrión (Alden Ehrenreich), resultaba a todas luces riesgoso por el desempeño del primero, y a pesar del carisma y empatía del personaje ochentero, los estudios Disney decidieron lazarse a esta odisea que, de entrada, tuvo muchas dificultades en su producción, pues entre otras cosas, se tuvo que cambiar a los directores,  Phil Lord y Chris Miller, por el oscareado Ron Howard.

Por ello, más que poner atención en la forma y el contenido de la historia, la expectativa giró en torno al papel realizado por Ehrenreich como el chispeante contrabandista que, para mala fortuna del juvenil actor, no pudo llenar las botas del Han Solo (Ford) que sabemos habrá de morir en el Episodio VII de "Star Wars: El despertar de la fuerza" (2015).

¿Qué más se podía contar de este personaje que resultara interesante para una película de más de dos horas? No mucho, salvo el inicio de su relación con el también queridísimo wookiee, Chewbacca, aunque la manera en que se nos cuenta el comienzo de esta amistad resulta muy apresurada e ilógica, pero, bueno, el chiste era explicar cómo se conocieron estos grandes amigos.

Otros detalles que no sabíamos y que los productores anhelaban contarnos (nótese la ironía) es cómo Han Solo se hizo de fu veloz nave "El Halcón Milenario", además de algunos guiños de otros personajes que aparecerán en el futuro de este mercenario del espacio, así como un romance que también ya sabemos no llegará a ningún lado, pues el gran amor de Solo es la Princesa Leia, pero que, para seguir estirando la trama, los estudios Disney amenazan con una segunda entrega de esta historia para contarnos qué pasa con ese romance que queda pendiente.

Prácticamente eso es todo lo que se puede sacar de "Han Solo: una historia de Star Wars", porque el tono de la cinta es el que ya conocemos: una historia de aventuras espacial en donde hay villanos y bandoleros con cara de malos pero de buenos sentimientos y grandes aspiraciones (entre ellos Han Solo) se enfrentan entre sí, y a los segundos se les atraviesa una causa y les gana su vena justiciera y deciden hacer lo correcto por encima de sus ambiciones.

En este caso la producción (no podemos saber si fue decisión del director emergente) optó por usar una narrativa apegada al Western y alejada de la filosofía Jedi y apenas con asomo al discurso político del imperio y los rebeldes, por lo que, para muchos, esto significa traición a la esencia "starwariana", pero, para otros, sólo se trata de una forma distinta de contar una historia de aventuras.

Como ya dijimos, se optó por un estilo western para darle un halo de pistolero-justiciero al personaje en cuestión; así que podemos apreciar el asalto al tren, los duelos con pistola al cinto, la cantina, el juego de cartas, la explotación de la mina y las vendetas entre los involucrados, características del viejo oeste.

"Han Solo: una historia de Star Wars" no ofrece atractivos, ni novedades al universo creado por George Lucas y lo malo del asunto es que, al igual que los "Vengadores" de Marvel, nos esperan más filmes similares. Quizás ya se tenga pensado hacer la infancia del propio Han Solo o la niñéz de los hermanos  Leia y Luke o, tal vez, resultaría interesantísimo una película que nos hable de cómo el masca-tabaco (Chewbacca) llegó al punto en el que conoció a Solo. Personajes hay muchos y las posibilidades de películas relacionados con ellos son infinitas. Que las fuerza nos acompañe.
 

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