"Deadpool 2", la irreverencia que ya no sorprende

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Pocas películas logran sacudirse la maldición de que las segundas partes nunca fueron buenas, la mayoría resultan menos afortunadas que su antecesora, sobre todo aquellas que responden a la avaricia taquillera de que por el hecho de haberle ido bien en la primera, resulta imperante hacer una, dos o hasta más secuelas para seguir engordando la billetera, precisamente con la misma fórmula -algunos cambiecillos por aquí o por allá, agregar personajes, etc.- que les dio el éxito comercial.
Es el caso de "Deadpool 2", dirigida por David Leitch y protagonizada por Ryan Reynolds quien de nueva cuenta regresa a la pantalla para seguir divirtiendo al respetable con mucha acción, violencia (casi gore en algunas tomas), pero sobre todo irreverencia, desfachatez, lenguaje soez (en el filo de lo vulgar) y un humor ácido que tantos dividendos y fanáticos le dio en su aparición en el 2016 como un personaje salido de los cómics, pero que se burlaba del papel del super héroe, hasta de él mismo siendo uno con piel de anti héroe.

Y si bien en la primera parte "Deadpool" sorprendió con todos estos elementos que se salían de lo convencional y lo políticamente correcto respecto de los filmes de super héroes (recordemos que "Hancock", 2008, lo intentó con poca fortuna), en esta segunda entrega, por lógica, la película pierde esa fascinación, pues la gente ya sabe a qué le tira, por ello las expectativas tienen que satisfacerse con lo mismo que ya funcionó, con algunos ajustes como ya lo habíamos dicho.

Así, "Deadpool 2" entretiene, aunque el tipo de comedia al que apela se siente forzado, principalmente en los chistes donde se nota que le pensaron mucho o nada, con la intención de decir "esto los tiene que hacer reír", y de tan pensados o no algunos de esos gags resultan muy locales por lo que pusieron en aprietos a los traductores, quienes hicieron referencias latinas que no encajaron como debería.

 

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En cambio, algunos cameos y referencias a la cultura pop gringa se entienden y divierten como los que se hacen de Wolverine, John Connor (Terminator), Bambi o el Rey León.

Algo hay que agradecerle a "Deadpool 2" y es que, a pesar de ser un producto de Marvel -aunque se ve más la mano de Sony Pictures-, la cinta nos regresa al planeta mundano que habitamos, con sus villanos de carne y hueso terrestres, mafiosos de poca o mucha monta, incluso los adaptados o inadaptados mutantes, lo que nos hace olvidar la hiperbólica catástrofe universal inverosímil de los "Avengers, infinity war".

Por supuesto, tampoco queremos decir que "Deadpool 2" sea la neta del planeta, porque si de verosimilitud hablamos, esta cinta también adolece de ello, sobre todo en algunas situaciones y en algunos personajes como el antagonista "Cable" (Josh Brolin, cumplidor), un justiciero venido del futuro, quien, en el tono de "X-Men", logra encajar en la trama, pues si nos tragamos "Días del futuro pasado", no debemos tener bronca  con su participación; es más, el artefacto que lo transporta en el tiempo, le servirá a Deadpool para hacer de las suyas (al respecto no se pierdan la escena post créditos).

Así las cosas, la trama de la película resulta simple: este anti héroe sigue con su misión mercenaria de aniquilar  sin medias tintas a los malos, como un vengador no anónimo, el cual, debido a una tragedia, decide ya no combatir el crimen y suicidarse, pero al tener el mismo poder que Wolverine, esta tarea de autodestruirse le resulta imposible. 

De repente, en su vida caótica, aparece un joven desequilibrado al que deberá alejar del mal, pues en el futuro, este adolescente causará un gran daño, de ahí que "Cable" venga del futuro para matarlo (ya ven la referencia de Terminator). La lucha por la salvación de esta alma perdida es lo que mueve a toda la película sin profundizar en dilemas morales de un personaje como Deadpool a quien le vale madres todo lo que sucede a su alrededor, pero quien al final de cuentas sí le importan algunas cosas, por lo que la película estuvo a punto de despeñarse hacia la sensiblería.

Entonces, "Deadpool 2" funciona como un entretenimiento divertido para adolescentes y adultos que, de cierta manera, refresca, como su antecesora, la escena de las apocalípticas películas de Marvel y D.C. Comics -que por cierto, le tunde bien y bonito a esta casa productora de super héroes-, pero no va más allá de la sorpresa que causó su aparición.

Si no tiene algo mejor que hacer, esta película puede ser una opción. 

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