"Avengers: Infinity war", más allá del infinito

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Más que una oda a la hipérbole como podríamos definir a la "nueva" cinta de Marvel Studios, "Avengers: Infinity war", se trata de un conglomerado de secuencias de acción entre los superhéroes de estos estudios, quienes durante diez años se han venido añejando para llegar a este momento culmen en el que tienen que ¿unir esfuerzos? para enfrentar al villano más villano y poderoso entre los poderosos del universo el ya adelantado en varias entregas previas, Thanos, y como su nombre lo infiere, trae muerte y destrucción masiva tras de sí.

Como ya lo habíamos advertido en este mismo espacio al referirnos a algunas películas de Marvel, con la tendencia destructora en aumento a nuestro mundo en cada amenaza del espacio exterior, no faltaba mucho para que el ultimatum destructivo no solo involucrara a la Tierra, sino a buena parte del universo, y que el villano en turno tenía que ser proporcional a dicha amenaza y ese día, señoras y señores, llegó con esta entrega y con el tan temido villano Thanos.
 
Antes de seguir, cabe hacer un señalamiento: "Avengers: Infinity war" es un producto nacido para y por la mercadotecnia estadounidense, sí, con tientes ideológicos del país que lo produce, pero, a fin de cuentas, es una inversión que solo busca la ganancia per se a través del divertimento simple y llano sustentado en lo último en tecnología que permite crear los escenarios y los efectos especiales más sorprendentes para suplantar un argumento débil lleno de incoherencias con la participación de actores que, muchos de ellos y de ellas, se han hecho famosos al amparo de esas mismas películas de superhéroes.
 
 
 
 
Si vemos la cinta desde esta perspectiva, podemos entender la pobreza de un guión que para el caso no tiene idem, pues lo que importa es la grandilocuencia de las escenas de acción que se suceden una tras otra para no dar respiro al espectador de que reflexione siquiera por un momento de que lo que está viendo en pantalla es absolutamente ilógico.
 
Y no porque se trate de no creer en los superhéroes del Universo de Marvel, creo que a estas alturas del partido, eso es lo de menos; desde hace tiempo nos hemos dejado hipnotizar por la posibilidad de que estos pudieran existir en nuestro plano de realidad, sino porque, en el caso concreto de "Infinity war" y ya desde la propia "The Avengers" (2012) y "La era de Ultrón" (2015), las películas del Universo de Marvel han cedido verosimilitud en aras de la mega producción que supere a la anterior.
 
Y el asunto tampoco es que se trate de que no se exploren posibilidades más allá de nuestro entendimiento, pues el universo, como la mente, tienen posibilidades infinitas y al final de eso se trata, de imaginar múltiples eventualidades. 
 
Y la forma en que lo hacemos es a través del mito y los arquetipos que estos nos arrojan, pues su función es anclar nuestra esencia mortal con lo divino y dar sentido a nuestra existencia, explicando nuestro origen y quizás, nuestra destrucción, pero sobre todo, nos abrazamos a los mitos para entender nuestra realidad.
 
Y en ese sentido, los héroes cumplen la función del arquetipo divino, del ejemplo a seguir y tanto los dioses como los superhéroes existen por y para los hombres; sin la humanidad no son nada.
 
Y aquí es al punto al que queríamos llegar: como decíamos líneas atrás, en aras de ser más impactante con cada película, los productores y directores de Marvel hacen todo lo posible por sorprendernos, principalmente en lo visual, pero al mismo tiempo, tienen que sacrificar algunas cosas, como el propio Thanos lo hace en la película. En estos casos se sacrifica la historia y se sacrifica el lazo o la conexión entre el arquetipo del héroe y el ser humano que le da razón de existir.
 
Bien le dice Peter Parker a Tony Stark: "...ya no habrá vecindario qué defender". Y esta es quizás la única referencia directa a los habitantes de un planeta que están ausentes durante toda la película. Si bien es cierto que nos hemos quejado porque
Hollywood piensa que Nueva York es el centro del planeta pues en esta ciudad ocurren todas las catástrofes habidas y por haber (que en este caso no es la excepción, tanto en la escena inicial como en la de post créditos), en esta ocasión Wakanda es quien se lleva la batalla más grande, sobra decir que este pueblo es un mito para los mortales comunes.
 
De ahí en fuera, las acciones se suceden en lugares que no nos dicen nada, salvo el ya conocido Asgard y con el "equipo" de superhéroes dividido en grupillos que tienen que pelear juntos más por la necesidad del momento que por voluntad propia.
 
Entonces, regresando al asunto del cisma entre humanidad y héroes, vemos que estos pelean por algo más grande que la simple humanidad: el universo entero, o parte de él. Como también decíamos que según el sapo es la pedrada, si Thanos es la amenaza para varios mundos, éstos o más bien sus embajadores (los superhéroes) pelearán por la supervivencia del universo.
 
Esto provoca que la película salte de aquí para allá en batalla tras batalla y con la mayoría de los personajes que hemos visto en las múltiples películas marvelianas, sin importar que tengan o no tengan nada que ver. Sí, me dirán que la aparición de los Guardianes de la Galaxia tienen su asidero en uno de sus personajes y el mismo Thanos, pero el asunto es que en el afán de juntar a todos los héroes (que por ahí falta alguno que otro), se les pone en situaciones ilógicas y en unos casos se sienten puestas con calzador.
 
Pero como ya hemos aceptado que personajes como el Doctor Stange o Vision existan, pues no debemos tener problemas en aceptar que Los Guardianes de la Galaxia se junten con el inmortal Thor, por ejemplo.
 
Pero basta de quejas, en una película del tamaño de esta eso es lo de menos, lo que importa es que sintamos empatía por unos superhéroes que también pueden ser vulnerables a pesar de su arrogancia y que veamos cómo un super villano puede acabar con medio universo con sólo un chasquido de sus dedos, pues si no existiera tal amenaza, no habría historia qué contar, salvo que se quisiera hacer una segunda versión de la pelea entre Rogers y Stark. 
 
Y como el villano responde con creces, pues habrá que esperar para saber el destino de los que osaron enfrentarle y saber si habrá resurrecciones de los que perdieron la vida, de quienes, a decir verdad, ni tiempo tuvimos de lamentar su muerte. Así de carrereados nos trajo la película.
 
Pues con la salvedad de que tendremos que esperar para la conclusión o prolongación de esta aventura, mientras dejemos llegar las siguientes entregas de los Estudios Marvel de otros superhéroes en solitario, para regresar a la esencia de estos y su relación con la humanidad. ¡Qué tiempos aquellos, señor don Simón en que el amigable Hombre Araña, combatía el crimen común y le podíamos dar la mano!

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