"Sueño en otro idioma", el lenguaje de la reconciliación

  • "Sueño en otro idioma", el lenguaje de la reconciliación

    Foto: Internet

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Como si estuviéramos presenciando una animación de Hayao Miyazaki con paisajes profundos de  bosques exuberantes, playas eternas que permanecen vírgenes y neblinas que dotan al ambiente de un halo de misterio, en un contexto mítico donde el realismo mágico y lo sobrenatural pueden ser posibles, el filme "Sueño en otro idioma", de Ernesto Contreras, impresiona por su arrojo temático y calidad en la factura.

Pero todos estos elementos solo ayudan a una trama mucho más compleja en donde el amor y el odio, la separación y la reconciliación son los temas de una historia, en apariencia sencilla, que también tiene otros discursos paralelos de tipo social y ambientalista.

Ganadora  del Premio del Público en el Festival de Sundance 2017, "Sueño en otro idioma", nos habla de la llegada de Martín (Fernando Álvarez Rebeil), un joven lingüista a un poblado en los profundo de la selva veracruzana (Los Tuxtlas) con la intención de registrar una lengua, el zikril (lenguaje ficticio, creado para la película), que está a punto de desaparecer, pues solo quedan dos ancianos que lo hablan, por lo que el objetivo del especialista es reunirlos para grabar varias conversaciones.

 

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El asunto no es tan fácil porque estos dos viejos, Isauro (José Manuel Poncelis) y Evaristo (Eligio Meléndez), llevan más de cincuenta años de no dirigirse la palabra, presuntamente porque ambos se enamoraron de la misma mujer, pero Evaristo fue quien se casó con ella, además de que la ruptura de una, más que sólida amistad se dio de forma violenta.

Martín no comprende por qué tanto odio entre los que fueron grandes amigos, sobre todo de parte de Evaristo, si a final de cuentas fue él quien se quedó con la mujer en discordia. Y en su afán por reconciliar a estos dos hombres, el joven lingüista se involucra poco a poco en las vidas de estos personajes que, a su vez, son el arquetipo del pueblo, pues al ser los dos únicos hablantes del zikril, son percibidos como una especie en peligro de extinción.

Conforme la película avanza, la neblina da paso a la luz, de la misma forma que los secretos de estos personajes se van develando, visualmente a través del recurso del flashback, y hacia el segundo tercio de la cinta, una vuelta de tuerca sacude al espectador que, como en nuestro caso, no lo veíamos venir. Y este giro sirve, sí para sorprender, pero, principalmente para darle intensidad a los protagonistas y una empatía que pocas veces se logra con algún personaje de película.

Dice el lugar común que la naturaleza se abre camino por sí sola, no se le puede forzar a desarrollarse al gusto de nadie, pues de la misma manera Martín logra reunir a Evaristo e Isauro y cuando todo parecía ideal, cuando pensábamos que las asperezas se habían limado y el perdón había triunfado, los fantasmas del pasado se desbordan de nuevo y regresamos al punto de partida, pero ya en otro plano porque la muerte acecha a uno de estos últimos hablantes y la oportunidad del perdón está al alcance de un gesto de humildad antes de que la fatalidad zanje cualquier posibilidad de reconciliación, o quizá esta se logre más allá de la muerte, como el amor. El ocaso llega, tanto para el hombre como para el idioma, pero, en sentido inverso, el alba se acerca disfrazada de absolución.

Como decíamos al inicio, otros discursos corren paralelo a esta historia, como, por supuesto, la extinción de una lengua originaria que, fuera de la ficción, es algo que ocurre en nuestro país, y no sólo en el caso de un idioma, muchas especies animales y vegetales en el mundo también tienen las horas contadas sin que a la mayoría le importe, solo algunos intentos por preservarlas difícilmente lo habrán de lograr.

La discriminación es otro tópico del que nos habla Ernesto Contreras: el eterno rechazo al que es distinto, al que habla distinto, al que vive distinto a lo socialmente aceptado es parte de lo que viste a esta historia y personajes.

La migración es otro asunto del que se vale la película para darle contraste al argumento, pues, irónicamente, en ese pequeño poblado, alejado de la civilización una bella chica, nieta de Evaristo, da clases de inglés a través del alto parlante de la radio comunitaria del lugar, con la intención de aquellos que tienen planeado irse a trabajar a los Estados Unidos, sepan lo básico de una lengua que, al igual que el zikril les es ajena, salvo que la utilidad de la primera se impone sobre la segunda, por lo que resulta curiosos y tristemente real, que los jóvenes indígenas estén más preocupados por aprender y traer costumbres del otro lado de la frontera, en lugar de rescatar y mirar hacia su interior tanto en tradiciones como en su lengua materna, lo que a final de cuentas es lo que les otorga identidad.

Por último, la disertación que nos queda de "Sueño en otro idioma" es qué tanto somos capaces de perdonar a una persona que representó la felicidad en un momento determinado de nuestra vida, pero que por "X" o "Y" circunstancia, terminamos aborreciendo, a veces injustamente, porque tal vez ese odio nació más de nuestras propias debilidades que de las ofensas que creímos nos infringió esa otra persona . Si no puede haber reconciliación en esta vida, todavía está la muerte para hacer las pases; ¿ustedes qué dicen?
 

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