"Hasta que la boda nos separe" o lo que pasa es que la banda está borracha

  • "Hasta que la boda nos separe" o lo que pasa es que la banda está borracha

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"Hasta que la boda(chera) nos separe" es una adaptación de la película rusa "Gorko!" (Zhora Kryzhovnikov, 2013), dirigida por Santiago Limón en la que se cuenta la historia de María (Diana Bovio) y Daniel (Gustavo Egelhaaf), quienes se encuentran en los preparativos de su boda. 

Fascinada con la película de Disney, "La Sirenita", María quiere casarse a la orilla de la playa con todo y beso del príncipe náufrago, por lo que, en apariencia, todo va viento en popa hasta que la mano del padrastro de ella interviene para alterar los planes de la celebración soñada (y clicheada) que la pareja tenía en mente, ya que el padre putativo tienen intereses político-locales y decide organizar la fiesta a su manera, y cuando los novios no pueden contravenir los deseos de papi-suegro (pues él es quien va a poner el dinero), deciden organizar su boda alterna en la playa. Las cosas se complican aún más cuando ambos festejos quedan agendados para el mismo día.

La película se narra desde la óptica del hermano del novio, quien suponemos es el padrino de video, pues es el encargado de registrar con su cámara las situaciones que rodean a los novios, desde los preparativos hasta el momento de las nupcias y la fiesta, con la intención de acercarnos al evento o de que creamos que estamos presenciando el video de la boda, pero el recurso no funciona del todo, pues hay momentos en los que no se explica por qué vemos imágenes donde, se supone, el "padrino de video" no puede estar con su cámara, además de que esta técnica llega a un punto en que hace cansada la cinta.

 

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Esto es lo que sucede en el plano de lo formal. En cuanto al contenido, la anécdota de una boda que se complica no pasaría a mayores sin dos condiciones sine qua non resultaría la comedia que nos están presentando.

Una de ellas es la del grupo variopinto de personajes de ambas familias que responden a estereotipos clasitas bien conocidos de nuestra sociedad, y que van desde el padrastro machín que guarda las apariencias, que a su vez es el suegro maldito, hasta el hermano del novio, un ex convicto que ni las formas guarda, pasando por unos sobrinos cábulas, un tío borrachín y unas madres disímbolas que naufragan entre la protección excesiva y la displescencia. 

Pero, para que esta maquinaria de personajes se descarrile, es necesaria la segunda condición: el alcohol. La bacanal en que deviene la fiesta, saca lo más "gracioso" de los invitados y sirve como resorte de la película para provocar un climax que sólo se sustenta en situaciones "extremas" y predecibles que se supone provoca el consumo excesivo de alcohol.

Para reiterar este aspecto, y como cereza del pastel, hace su aparición el comediante Adal Ramones, quien se interpreta así mismo y también es un partícipe alegre de esta "bodachera". 

Así, esta comedia de situaciones (nunca mejor dicho) se sustenta en gran parte en las acciones involuntarias o desfiguros de los personajes, frenando otro tipo de caminos a un humor más elaborado, aunque se diga que la cinta resulta hilarante con dosis de humor negro, la verdad es que no. Una boda hilarante y de humor negro es el capítulo "Hasta que la muerte nos separe", de la extraordinaria "Relatos Salvajes" ( Damián Szifron, Argentina, 2014).

En este sentido, la película de Santiago Limón no se atreve a romper el molde de lo cómicamente correcto y se queda en una cinta que sólo retrata un gran desmadre de boda que igual funciona para el grueso del público que en ciertos momentos y aspectos se ve reflejado, y eso se nota en las múltiples carcajadas que se escuchaban en la sala de cine.

"Hasta que la boda nos separe", funciona entonces como una más de las continuas comedias mexicanas que siguen brotando como champiñones en nuestro campo cinematográfico. Tal vez es momento de que pongamos atención a este fenómeno, pues en un país en desgracia como el que tenemos, el que se produzca una gran cantidad de comedias quiera decirnos algo.

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