"Todo mal", la venganza de Moctezuma

  • "Todo mal", la venganza de Moctezuma

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Como cuando el soldado regresa de la guerra y busca el reposo del terruño, la directora mexicana, Issa López, regresa al género de la comedia después de haber dado una gran batalla con su exitosa propuesta, "Vuelven", y ahora lo hace con la frenética cinta "Todo mal".

Y aunque el título no se refiera al filme en sí mismo, sino a la anécdota que viven los personajes, esta comedia de acción supera a las realizadas por la misma directora: "Efectos secundarios" (2006) y "Casi divas"? (2008), pero no a la mencionada "Vuelven", aunque hay que puntualizar que se trata de dos películas distintas, bajo una misma perspectiva.

"Todo mal" se desarrolla bajo la premisa de un diplomático mexicano, Fernando (Oswaldo Benavides), quien logra traer el Penacho de Moctezuma de regreso a México, pero el día que lo tiene que recibir en el aeropuerto es el mismo día de su boda, por lo que desde ahí se empiezan a complicar las cosas.

 

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El asunto empieza a desbocarse cuando en ese día tan esperado, Viviana (Marcela Guirado), la novia, deja plantado a Fernando en la iglesia y sólo atina a textearle por whatsapp que "hubo alguien más" y que remata con "un emoji de lagrimita".

Despechado, el funcionario comete el acto más estúpido que pudiera imaginarse: llevarse la reliquia histórica para darse unas vueltas trepado en su auto en el periférico con penacho en la cabeza, una mano al volante y la otra, a una botella de tequila.

A partir de allí, la bola de nieve se hace más grande, pues todo se complica con la desaparición del objeto prehispánico; la búsqueda del amante que osó deshonrar a la casi esposa (nótese el sarcasmo); unos malosos torpes, pero armados que también buscan el valioso penacho; unos padrinos de boda que son los eternos primos de Fernando, interpretados por Alfonso Dosal y Martín Altomaro, quienes también le entran al guateque y un rockero-friqui que se quiere pasar de listo con la situación.

Convencida de que en estos tiempos no hay género puro, sino que la variedad es lo que estila, Issa López utiliza el humor como hilo conductor para contarnos esta historia de lo absurdo, pero que resulta verosímil, mezclada con acción (balazos y persecuciones), cuasi-aventura, romance, fraternidad y una pizca de drama.

Aunque la propuesta resulta fresca, el filme de López tiene sus asideros en películas como "Matando Cabos" y la trilogía de "¿Qué paso ayer?", en donde el alcohol es uno de los detonantes de las barbaridades que les ocurren a los personajes y la causalidad va dictando la nota en la trama que, con algunos giros, llega a sorprender, aunque algunos otros son esperados. 

Así, encontramos a estos tres hombres inmersos en un torbellino de situaciones en el que cada cual aporta su granito de personalidad y tiene sus momentos cumbres dentro de la historia. En una entrevista, Issa López, comentaba que su intención era retratar lo masculino con esta triada de hombres que representan el yo, el ello y el super yo: el animal impulsivo, el conciliador egoísta y el reprimido intelectual, son las personalidades de estos sujetos que tendrán que luchar, además de la situación difícil del hurto del penacho, con una variante edípica de traumas infantiles con sus madres.

Y, justamente, en su esencia, en el humor, es donde "Todo mal", no está del todo bien, porque gran parte de la técnica para provocar la risa lo encontramos en el uso y abuso del lenguaje florido de los personajes y no tanto en las situaciones, y no porque nos espante o la gente no hable así, de hecho ese es el problema: que nos resulte chistoso que todo el mundo miente madres a diestra y siniestra y que se exceda con ese recurso para arrancar la carcajada que este caso, aunado a lo hilarante de las acciones, resulta efectivo para gran parte del público.

Verbigracia, uno de los matones que buscan, por órdenes de una "descendiente" del mismísimo Moctezuma, el famoso penacho repite y repite un chiste que a la primera resulta gracioso, pero que después ya no es simpático; como que se quiso emular al Tony (Silverio Palacios) y al "Mascarita" (Joaquín Cosío) de "Matando Cabos".

Quizás "Todo mal" no sea la gran comedia mexicana, pero tampoco está tan mal, si tomamos en cuenta que la lucha actual del cine mexicano se libra, precisamente, en este género con casi un estreno cada semana, y la película de Issa López sale bien librada en comparación con las chambonerías del grueso de filmes cómicos mexicanos, sobre todo en el el minucioso diseño de producción que ese sí se nota y cabe reconocerle. 

Juzgue usted mismo, lectora lector, y vaya a ver esta propuesta, se va a divertir.

 

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