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"La región salvaje", la pureza del placer riesgoso

  • "La región salvaje", la pureza del placer riesgoso

    Foto: Internet

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En un momento en donde el cine mexicano (productores y directores; no todos) le apuesta a la segura con películas ancladas en el género de la comedia romántica y de situación, principalmente, resulta refrescante y alentador que una película como "La región salvaje", del ya reconocido director, Amat Escalante, llegue por fin a la cartelera comercial para alzar la mano y decir que son posibles y necesarias otro tipo de propuestas que habrán de enriquecer nuestra filmografía, a pesar del riesgo que ello represente.

Ganadora del "León de Plata" a mejor dirección en el Festival de Venecia en 2016, "La región salvaje" es una película que navega entre los géneros del horror, la ciencia ficción y el drama, sin quitar el dedo del renglón en cuestiones sociales como la violencia, manifestada en algunas de sus ramificaciones como el machismo, la homofobia y el maltrato conyugal.

La premisa del filme nos transporta a una hiper realidad de alguna región en la provincia mexicana, Guanajuato en este caso, en donde cierto día llegó un asteroide con un visitante (alien)ígena, el cual fue adoptado por una pareja de viejos de espíritu libre que viven aislados en una cabaña, quienes lo proveen de carne fresca humana, cual divinidad, pero no para que la coma, sino para que la disfrute y la colme de placer con su excitante forma tentacular fálica.

 

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Vero (Simone Bucio), es la joven que experimenta ese placer, cuyo límite puede ser el salir lastimado físicamente, por lo que la chica recluta a otras personas con la oferta de sentir el gozo más puro jamás experimentado. Así conoce a Fabian (Edén Villavicencio), un enfermero gay, quien es hermano de Alejandra (Ruth Ramos), la cual está casada con Ángel (Jesús Meza). 

Al igual que los tentáculos del extraño ser, estos personajes están entrelazados por algo más que el vínculo filial, pues Fabián mantiene una aventura con su cuñado, Ángel, quien representa todo el estereotipo del macho: violento, autoritario, y homofóbico, el cual esconde su homosexualidad tras la máscara del matrimonio ejemplar con hijos incluidos.

Pero es Alejandra que en un momento dado cobrará notoriedad conforme se vayan sucediendo los acontecimientos, pasando de un estado de miedo, conformismo e insatisfacción sexual en su matrimonio, a una etapa de liberación femenina que le permitirá sobreponerse a la tragedia que está viviendo, y en todo este asunto tiene que ver de cierta manera la criatura de los tentáculos que, como un dios omnipresente, pareciera estar más que observando a estos individuos.

Si bien el hecho que inspira esta película fue el asesinato de un hombre homosexual, cuyo cadaver fue expuesto y juzgado sin la menor consideración por parte de la sociedad guanajuatense, como si se lo mereciera por andar de "joto", la propuesta de Escalante, vira hacia otro lado, el de la sexualidad, en donde el alienígena representa la parte primitiva del hombre, su instinto y la necesidad básica de satisfacer su sexualidad sin los obstáculos y ataduras que  llegan con la moral, la religión y la sociedad misma, que de cierta manera controlan nuestras pulsiones, algo que en la criatura no existe, por lo que aquellos que entran en contacto carnal con él o ella, experimentan una sublimación liberadora; es el deseo en su estado más puro.

Pero al mismo tiempo, vivir ese éxtasis implica un riesgo que los sujetos del placer están dispuestos a correr, incluso si es necesario pagar el precio que sea, lo harán. La criatura viene a ser entonces una contradicción que implica un anhelo y rechazo a la vez.

La película encuentra su virtud, precisamente en hacer evidentes esas sensaciones, sin conceder o etiquetar, tan sólo lo muestra cómo algo que forma parte de los seres humanos. Por muy oculto que se encuentre en nuestro incosciente  no podemos negar su existencia. 

Pero Escalante no lo hace desde un punto de vista apologético, sino como un señalamiento de que ese deseo y esa violencia existe. Como lo dijera en una entrevista, la sexualidad que se esconde y se contiene se desborda en violencia, y eso pasa con personajes reprimidos como Ángel y más en sociedades conservadoras e hipócritas como la que nos muestra, que no es exclusiva de nosotros, pues en muchas partes del mundo sigue existiendo el machismo y la violencia de género, en donde la libertad sexual femenina es algo impensable, por el contrario, se condena.

Amat Escalante tenía la inquietud de filmar la realidad como una película de terror, y con "La región salvaje" lo consigue y nos entrega un par de tópicos, la sexualidad y la violencia que en teoría debrían estar disociados, pero que en realidad son caras de una misma moneda que constantemente está girando en el aire, y que en ocasiones el placer puede resultar violento o la violencia puede ser placentera.

"La región salvaje" es una peícula que no se digiere fácil, es arriesgada. El mismo Escalante lo dijo, se trata de un experimento que pudo haber caído en el ridículo, pero en el atrevimiento se lleva el mérito, y ahora sí que como reza el dicho popular: el que no arriesga, no gana, y Amat apostó todas sus canicas y logró un "chiras pelas".
 

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