"Pequeña gran vida", el tamaño no importa

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El reconocido director Alexander Payne ("Nebraska", 2013)  se tomó una dosis de pastillas de "chiquitolina" y se aventuró a filmar una fábula de ciencia ficción llamada "Pequeña gran vida", en donde, gracias a un descubrimiento de científicos noruegos, es posible que los seres humanos puedan reducirse a un tamaño de unos 12 centímetros y que habrán de vivir en pequeñas colonias diseñadas especialmente para ellos.

La historia se centra en la vida de Paul Safranek (Matt Damon), un hombre promedio, por no decir opaco, con un matrimonio "feliz", el cual ante los problemas financieros y el deseo de su esposa por tener una casa nueva, decide despilfarrar su patrimonio y comprar el paquete completo de reducción corporal y vida en el paraíso, algo atractivo para ellos porque en "chiquitolandia" un dólar equivale a mil de los billetes verdes.

La mercadotecnia que todo lo pervierte ha logrado inocular el nuevo sueño americano de una vida próspera y feliz en la sorprendida pareja, la cual, en la antesala de la transformación experimenta un hecho que pondrá a prueba su estabilidad.

 

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Reducido al tamaño de una quesadilla, Paul se dará cuenta que el tan deseado cambio no le ha traído los resultados esperados, por el contrario, hay momentos en que su desgracia es inversamente proporcional a su tamaño.

Hasta aquí queda la primera parte del filme en donde se explota lo fantástico para ahora dar paso a una segunda parte en donde el director irá abandonando el argumento de la reducción con fines ambientalistas y de economía de los recursos del planeta para hacer una disminuida crítica a la sociedad capitalista contemporánea en donde el consumismo y el ocio siguen siendo parte fundamental del modus vivendi de esos nuevos ricos, quienes para sostener su cómoda vida necesitan de una clase trabajadora que limpie sus vómitos y la mugre de sus excesos que, para variar, sigue siendo conformada por migrantes, en especial mexicanos.

Y como cualquier ciudad con clases, no importa el tamaño, los pudientes viven en la zona "bien", con lindas casas y amurallados a piedra y lodo; y por el otro lado, están los diminutos pobres que viven fuera de los muros en una especie de unidad habitacional de interés social en cuyo patio hay una pantalla que exhibe películas de Cantinflas y telenovelas mexicanas.

En otras palabras, el ser humano sigue siendo el mismo, no importa el tamaño; su bajeza y su altivez siguen siendo parte de su ser. Ahora sí que parafraseando al Chavo del Ocho: "no importa chipote con sangre, sea chico o sea grande". 

A estas alturas, Alexander Payne ha perdido la brújula de su argumento principal y navega de aquí para allá tratando de darle cohesión a su historia, algo que por desgracia ya no consigue.

Lo que más se rescata es la actuación de Hong Chau, quien interpreta a una luchadora social vietnamita quien fue reducida de tamaño como castigo a su activismo y que, después de haber adquirido fama por lo que le sucedió, termina como empleada doméstica en "Chiquitolandia".

Al encontrarse con esta mujer, Paul recuperará un poco de su esencia, pero más por el carisma y enjundia de la inmigrante que por su propio talento y voluntad que, a decir verdad, con su personaje, Matt Damon nunca logra crecer, al parecer su interpretación también se vio afectada por la reducción.

La sátira social con su buena dosis de humor rescata el filme de ser un mero entretenimiento palomero, pero se queda por debajo del trabajo al que nos estaba acostumbrando Payne, sobre todo porque deja cabos sueltos por su ambición de criticar a un sistema y a un modo de vida que está terminando con el planeta, por lo que sus muchos discursos se quedan a la mitad del camino o empiezan de la mitad hacia el final y no sabemos cómo es que llegaron al argumento o a los argumentos que se plantean.

Por ejemplo, el asunto apocalíptico queda como un flojo planteamiento filosófico digno más bien de una distópica visión hipster, al igual que la crítica a la explotación laboral de los migrantes se queda en un compasivo vistazo de la situación. Es como si Payne quisiera echar muchos temas en una caja muy pequeña como la micro ciudad que vemos al principio.

No espere grandes cosas con esta "Pequeña gran vida", pero las pocas grandes cosas que llega a tener, le merecen que le eche un vistazo.

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