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"La rueda de la maravilla", las vueltas que da la vida

  • "La rueda de la maravilla", las vueltas que da la vida

    Foto: Internet

Dicen que la vida es como la rueda de la fortuna: unas veces estás arriba y otras, pues abajo y lo que debe importar es disfrutar el viaje mientras dure.

Con esta metáfora, el prolífico director neoyorquino, Woody Allen  arma su película reciente, "La rueda de la maravilla", en donde no sólo encontramos este juego mecánico como una alegoría, sino que realmente forma parte del espacio en el que se desenvuelven los personajes al vivir en el emblemático parque de diversiones de Coney Island, donde, entre puestos de algodón de azúcar, hotdogs, juegos del "tiro al blanco" y la playa adjunta, nos contará un drama donde el amor, el desamor, la infidelidad, la ilusión, los celos, la esperanza, la violencia, la pasión, la frustración, el miedo y casi nada de humor son los pasajeros de esta atracción famosa que gira y gira sin parar.

Ambientada en los inicios de la década de los años cincuenta del siglo pasado, la película se centra en la vida de Ginny (una más que cumplidora Kate Winslet), quien es una mujer cercana a los cuarenta años, divorciada de un baterista de jazz con quien tuvo un hijo, y vuelta a casar con Humpty (Jim Belushi), un empleado del parque de diversiones, el cual enviudó y tuvo una hija, Carolina (Juno Temple), que se casó a los veinte años con un mafioso, la cual regresa al terruño paterno para esconderse del esposo malvado que la busca para cobrar venganza.

 

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Así de enmarañado como suena, estas situaciones girarán, cual rueda, en torno a la figura de Ginny, mareándola y axfixiándola, pero también brindándole momentos luminosos y esperanzadores con el final de la vuelta lúdica al punto de partida, tal como una rueda de la fortuna.

Con la única constante de su hijo pirómano que no sabemos en qué momento va a causar una tragedia, Ginny vive los momentos de incertidumbre cuando regresa Carolina a instalarse con ellos, tanto por el temor de que el marido mafioso de esta la encuentre y le cause daño a la familia, como por unos celos incontrolables cuando la hijastra entre a su círculo amoroso con Mickey (Justin Timberlake), un ex combatiente en la Segunda Guerra que ahora trabaja de salvavidas en la playa de Coney Island, con quien tiene una aventura y que, literalmente, la salva de una vida monótona, aburrida, llena de frustración sexual, dándole unos instantes de pasión y aparente felicidad que se verán rotos por, como ya dijimos, la entrada de Carolina a ese círculo para convertirlo en triángulo, del cual ninguno de los tres habrá de salir entero.

Sin la mordacidad y el humor ácido al que nos ha acostumbrado, Woody Allen nos entrega una película más cargada al drama, donde logramos una empatía lánguida por su personaje femenino que, en cierto sentido, podría hasta resultar autobiográfico en el caso de su autor aunque no con el final que le sucede a la protagonista.

"La rueda de la maravilla" no es de las grandes obras de Allen, pero es una película que tiene lo suyo, principalmente vale por la interpretación de Winslet. 

Con pena, debemos decir que la cinta está manchada por el escándalo en el que se encuentra el director nacido en  Brooklyn, en el que su hija, Dylan Farrow lo ha acusado de abuso sexual cuando ella era niña. 

El escándalo va más allá, al grado de que ya se cuchiche en Hollywood si también "¿Se ha acabado el tiempo para Woody Allen?" Al parecer, el director de "Manhattan" se encuentra en una rueda de la fortuna descompuesta de la que no puede bajar, y si lo hace, quién sabe si pueda volver a subir.

 

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