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"Camino a Marte", la certeza de la incertidumbre

  • "Camino a Marte", la certeza de la incertidumbre

    Foto: Internet

Como arriesgado, pero con la certeza de no perderse en el camino puede considerarse el cine de Humberto Hinojosa, quien, después de sus sorpresivos filmes "Oveja negra" (2009), "I hate love" (2012) y "Paraíso perdido" (2016), nos trae ahora la no menos súbita "Camino a Marte", una "road movie" de introspección y amistad con algo de humor y un ingrediente especial que la hace distinta.

Ese ingrediente especial es un toque de ciencia ficción que resulta ser el hilo conductor de una trama en la que dos amigas, Emilia (Tessa Ia), quien padece una enfermedad terminal, y Violeta (Camila Sodi), en apariencia despreocupada pero solidaria compañera, emprenden un viaje liberador por la costa de la Baja California en el que encontrarán a un sujeto que afirma ser un extraterrestre con la misión de estudiar el comportamiento de la humanidad, la cual está a punto de la extinción.

Por muy loco que suene esto, más para un cine mexicano que difícilmente aborda el género de la ciencia ficción, principalmente por la falta de recursos tecnológicos, Hinojosa lo resuelve acertadamente porque sólo utiliza este argumento para afianzar la relación de sus personajes, sobre todo la de las mujeres, quienes encuentran en su compañero de viaje -al que han bautizado con buen tino como Mark (Luis Gerardo Méndez), nombre también de un huracán que se avecina y amenaza con destrucción- un asidero que las ayudará a desnudar su espíritu para encontrar la fortaleza ante la ausencia inminente.

 

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Por eso el cine de Humberto Hinojosa es arriesgado, pues, en este caso, ante lo que parecía la "mafufada" de un extraterrestre en México o de un loco que podría devenir en psicópata, el director logra engancharnos con la incertidumbre de no saber de qué se trata, tanto del supuesto apocalipsis, como el origen de Mark, quien no muestra un ápice de locura, por el contrario, funciona como un demiurgo para estas chicas.

Es arriesgado también porque podemos irnos con la finta de que en el imaginario cinematográfico de nuestro país, "Camino a Marte" podría relacionarse con "Y tu mamá también" en el sentido en que se trata de tres personajes, dos masculinos y uno femenino en este último caso, enredados en un viaje de escape-descubrimiento, pero que, en algún punto, la cinta de Hinojosa, agarra camino hacia otro derrotero totalmente distinto, uno más humano, quizás, y esperanzador en toda la extensión de la palabra, sin perder esa empatía que, después de un cuarto de película, ya tenemos con las dos mujeres y Mark, similar a la simpatía que tuvimos por esos "Charolastras" y su bella acompañante

Humberto Hinojosa es arriesgado porque saca de su zona de confort a los actores que encarnan a sus personajes; no sólo en esta película: lo hizo con Ana Claudia Talancón en "Paraíso perdido", y ahora lo hace con Luis Gerardo Méndez y Camila Sodi a quienes ubicamos en el género de la comedia, pero que aquí son conminados a realizar otro tipo de interpretación que, sobra decir, cumplieron más que a cabalidad.

Y finalmente, el director es arriesgado porque le imprime un toque poético a su historia sin que el resultado en conjunto sea pretencioso o mal logrado. El huracán que se aproxima a las costa bajacalifornianas, le sirven como metáfora del destino de los personajes que en el caso de Violeta, le tiene sin cuidado, pero en el caso de Emilia, funciona como una alegoría de su destino, y al mismo tiempo, para ambas, el meteoro representa la potencia de los sentimientos que están experimentando.

Además, el huracán puede entenderse como el final del que habla el supuesto extraterrestre, pero, sobre todo, a nuestro juicio y gusto, el ciclón, en la escena final (visualmente espléndida), cierra con broche de oro una historia que nos deja la certeza de la incertidumbre.

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