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"Star Wars, Episodio VIII: Los últimos Jedi", el ocaso del viejo

  • "Star Wars, Episodio VIII: Los últimos Jedi", el ocaso del viejo

    Foto: Internet

Hace dos años en este mismo espacio escribimos acerca de “Star Wars, Episodio VII: El despertar de la fuerza” que, como si fuera una carrera de relevos, la vieja guardia de personajes le entregaba la estafeta a los nuevos héroes y villanos, toda una generación, por supuesto.

Tal cosa viene a confirmarse con "Star Wars, Episodio VIII: Los últimos Jedi", en donde más que recibir la estafeta, los nuevos personajes la arrebatan, incluso se hace de manera insistente a través de uno de sus protagonista que reitera en acabar con lo viejo o dejar que lo antiguo muera.

Y esta idea nos parece trascendente porque, tal vez, es lo que el director de esta entrega, Rian Johnson, al igual que los productores, quieren que nos quede bien claro: que esta trilogía es de otra generación, para otro tipo de público al que vio las primeras tres entregas del último cuarto del siglo XX.

 

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Pero al tratarse de una saga de "culto" para sus millones de fanáticos (al extremo religiosos), el cambio generacional debe ser al dedillo, calculando en exceso los pros y los contras, más estos últimos para evitarlos lo más que se pueda, pues de esta manera se eluden las pérdidas económicas que tanto le duele a la industria de Hollywood.

Por eso, desde el Episodio VII, la apuesta fue ir a la segura con la fórmula que resultó exitosa en la década de los 70 del siglo pasado y no con la arriesgada trilogía de los capítulos uno al tres. Por supuesto que aquel éxito tuvo mucho que ver con la originalidad que representó en ese entonces, algo que ahora resulta sumamente difícil lograr porque ya todos sabemos de qué se trata la Guerra de la Galaxias.

Por eso es que esta trilogía está orientada a reinventar el universo creado por George Lucas, pero no lo podría hacer sin antes cortar los hilos que tejen las seis historias conocidas. 

En otras palabras, para que "Star Wars" siga existiendo en el imaginario colectivo -aparte de continuar generando millones de dólares- debe poner en escena una nueva historia con nuevos actores que intentarán ganarse el afecto de nuevos públicos y, paulatinamente, olvidar a los primeros fans que a estas alturas ya se encaminan al ocaso de sus vidas (difícilmente consumirán toda la mercadotecnia que hay alrededor de estas películas).

Por eso vemos que los personajes emblemáticos van desapareciendo película tras película y en su lugar llega la sangre nueva que, aunque tengan momentos destacables, todavía no alcanzan los niveles de empatía que llegamos a tener por un Han Solo, un Luke Skywalker, un Yoda, incluso un Obi-Wan Kenobi.

No por nada, el subtítulo de la cinta es "Los últimos Jedi", que aunque se trate de que el poder de la "Fuerza" regrese al escenario, por otro lado se privilegian nuevas formas y estrategias para vencer el mal. Lo dice Skywalker: los Jedi no tienen el poder de la Fuerza; la Fuerza es el balance del universo

Claro, tampoco se puede acabar de tajo con la religión Jedi, pues al final de cuentas es el sustento filosófico de la saga. Como la materia, no puede destruirse, pero sí transformarse y creemos que hacia allá se dirige este poder, hacia la evolución, sin que tenga la necesidad de un Caballero Jedi para manifestarse.

Kylo Ren lo afirma: hay que acabar con lo viejo (incluso con las decrépitas formas del mal) e instaurar un nuevo orden, pero no en un plano social o político -esto es algo ausente en el discurso de esta cinta- sino el terreno vital.

Para envolver todo esto, la película de Rian Johnson nos hipnotiza con una impresionante aventura que corre vertiginosa cual joven que quiere comerse el mundo de un bocado sin darse la oportunidad de saborearlo poco a poco. La acción se sucede a cada instante sin dejarnos masticar lo que en el fondo está sucediendo: el ocaso de un mundo que un día fue y ya no será.

Y eso no significa que nos pongamos nostálgicos necesariamente, sino que nos estamos encaminando a una nueva forma de ver el mundo de "Star Wars", y para hacerlo es necesario acabar con el pasado, y esto nos puede gustar o no.

Antes de irnos y fuera de toda esta disertación hay algo que nos pareció sumamente simpático de la película. Ignoramos si fue a propósito, como un guiño o sólo fue una secuencia fortuita, pero, sin decirles de quién se trata, durante la película aparece un personaje, un Jedi entrañable, el cual se le aparece a Skywalker, y el encuentro que tienen nos recordó a una escena de

"Kun Fu Panda 3", cuando el espíritu del maestro Oogway y Po entablan una charla; ojalá lo puedan identificar en esta cinta.

"Star Wars, Episodio VIII: Los últimos Jedi" es una película que le hace honor a la frase: "renovarse o morir" y aunque no tenga necesidad de ello, seguiremos asistiendo todavía a un buen número de películas relacionadas con este universo; mientras la gallina siga dando huevos de oro. ¡Que la fuerza los acompañe", mientras ésta exista.

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