De burritos, obsesivas y putativos, tres películas navideñas

  • De burritos, obsesivas y putativos, tres películas navideñas

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Prácticamente estamos en época de Navidad y la tradición nos arrastra cual avalancha a una serie de rituales y actividades, el consumismo, entre las principales, de las que muy difícilmente nos podemos zafar; se necesitaría ser más que un grinch para evadir al espíritu navideño.

Posadas, fiestas y brindis de fin de año en la oficina, intercambios, paseos, visitas a familires, comida y bebida de la temporada y más regalos, son algunas de estas tareas y ritos referidos. 

Pero el arte tampoco se libra de la tradición que conmemora el nacimiento de Jesús: pastorelas, conciertos, ballets y por supuesto el cine, siempre tienen una opción para darle continuidad a la creencia.

 

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Si bien, como en miscelanea, hay buenas y malas propuestas de actividades artísticas y culturales navideñas, el séptimo arte, de la mano de Hollywood principalmente, nos trae año con año al menos un par de películas con esta temática en cualquiera de sus géneros.

En esta ocasión nos manda dos comedias simples: "Guerra de papás 2" y "La Navidad de las madres rebeldes", además de la animación infantil, "La estrella de Belén". 

"Guerra de papás 2" o la Navidad de los padres putativos

Esta comedia dirigida por Sean Anders es la secuela de la historia de dos padres: Dusty (Mark Wahlberg), el biológico y Brad (Will Farrell), el putativo, en la que tienen que aprender a lidiar el uno con el otro en favor de los niños, implementando un modelo familiar de crianza de los hijos a cuatro manos.

Esta segunda parte se sitúa en las vísperas de Navidad en donde los padres de estos modernos padres visitan a sus hijos provocando un desastre previsible desde el inicio, ya que uno de estos abuelos, Kurt (Mel Gibson), padre de Dusty, es el clásico macho alfa extra rudo que no está de acuerdo con la vida que lleva su vástago y, por el contrario el otro abuelo, Don (John Lithgow), padre de Brad, es un caricaturezco, sensible y pusilánime  hombre.

Para no hacer el cuento largo, la película apela y se sustenta en la reiterada comedia ramplona gringa, donde los chistes físicos (más allá de lo creíble) y sexistas intentan mantener una trama que de otra manera se derretiría con los primeros rayos del sol.

La historia es también la muy trillada de que "hay que salvar la Navidad", en este caso de un abuelo empecinado en que las cosas sean a su modo y que su hijo se comporte como él cree debe ser un padre.

El final... como puede suponerse es el del abuelo testarudo que después de hacer su desaguisado termina por redimirse gracias al toque del espíritu navideño y la amenaza de quedarse solo, por supuesto.

"La Navidad de las madres rebeldes", la obsesión de unas felices fiestas

De la misma forma que la anterior, esta película es la continuación de la historia de tres madres que tienen que resolver una serie de adversidades para poder mantener el núcleo familiar en pie (como si sólo fuera de ellas la responsabilidad), pero en esta ocasión Amy (Mila Kunis), Carla (Kathryn Hahn) y Kiki (Kristen Bell) enfrentarán otro tipo de enemigo: la Navidad y la presencia de sus madres en estas festividades.

Cansadas de aparentar que la celebración navideña debe ser lo más cercano a la perfección, estas madres deciden rebelarse en contra de esto, pero como dijera cierto personaje colorado de la televisión mexicana, no contaban con la astucia de una de las abuelas, la madre de Amy, Ruth (una más que cumplidora Christine Baranski, hay que reconocer), una mujer obstinada y empecinada en que las cosas deben ser a su manera y en que su hija debe seguir su ejemplo de maternidad.

Amable lectora, lector, ya se dio cuenta que la premisa es la misma que en la primera cinta referida y sí, prácticamente, el hilo conductor de ambas historias son las relaciones filiales, padre-hijo en el primer caso y madre-hija, en el segundo que son tratadas con el tono de la comedia fácil lo que al final de cuentas les quita sensatez y la sustituye con un discurso moralino y aleccionador.

Sandy (Cheryl Hines), madre de Kiki e Isis (una desperdiciada Susan Sarandon), mamá de Carla, intentan hacer contrapeso a la fuerte imagen de Ruth ejemplificando otro tipo de madres también con manías y comportamientos que lastiman a sus hijas, todo con la intención de que al final del camino encuentren su redención por la magia del espíritu de la Navidad.

En este caso, los chistes más que físicos como en la película de los papás, son de un tono sexista más elevado que raya en lo vulgar y no es que nos espante que se hable de penes y vaginas, pero que estos chistes se metan con calzador y se abuse de ellos es lo que en verdad molesta y provoca que no les creamos, por ejemplo cuando las tres madres tienen una sesión de "perreo" con el Santa Clos de un "Mall", donde no hay vigilante que llegue a llamarles la atención; ya quisiera ver eso en Perisur o Plaza Satélite.

Otro punto en común, pero inversamente proporcional al género, es que en las dos películas, por su naturaleza, se haga a un lado de manera descarada a los personajes secundarios. En el caso de "Guerra de papás 2", las esposas de los protagonistas son menos que un cero a la izquierda, y en el caso de "La Navidad de las madres rebeldes", son los hombres los que ni fu ni fa en la historia.

Mejor esperen a que salgan en DVD o Blue Ray y sólo véanlas en temporada navideña.

"La estrella de Belén", un catecismo animado

De Sony Pictures Animation, a través de Affirm Films, "La estrella de Belén" es una película más que toca el tema del nacimiento de Jesús, sólo que aquí la historia va de la pezuña de un burro que cansado de trabajar como idem en un molino, decide darle un giro a su existencia y emprender un viaje que le cambiará la vida, en donde encontrará un grupo de animales de la granja y juntos seguirán una estrella brillante hasta el lugar del nacimiento del Niño Dios.

Además de poco original, pues todos sabemos de qué se trata el asunto, la película esconde sus intenciones doctrinarias bajo una máscara de jovialidad e inocencia con un lenguaje lerdo para llegar a un público infantil que creen borrico, ávido de catecismo animado.

En realidad no hay mucho qué decir de esta cinta salvo que, tanto argumental como visualmente, no propone nada, a pesar de la casa productora que la patrocina. Parece un capitulo de alguna serie infantil con bajos estándares, lo cual, irónicamente, no se entiende si al final de cuentas lo que se quiere es predicar a través de una historia como esta.

Hemos visto mejores animaciones que tratan el tema del nacimiento de Cristo, "El cuarto Rey Mago", por ejemplo, que a pesar de un menor presupuesto y una enorme carga ideológica resulta más emotiva.

En resumen, las tres películas aquí reseñadas que tocan el tema navideño, tienen en común su pretensión moralizante de que en estas fechas todo debe ser armonía y felicidad. Y claro que esto es un anhelo compartido, pero, desgraciadamente, en un país como el nuestro, la realidad nos rebasa y resulta difícil sentirnos radiantes cuando miles de personas están sufriendo.

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