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"Suburbicon: bienvenidos al paraíso", la vida imperfecta de los suburbios

  • "Suburbicon: bienvenidos al paraíso", la vida imperfecta de los suburbios

    Foto: Internet

Atraídos por el canto de las sirenas llamadas Ethan y Joel Coen, quienes participan como guionistas en la nueva cinta del no menos afamado George Clooney, "Suburbicon: bienvenidos al paraíso" prometía una buena dosis de humor negro de calidad con una mezcla de carcajadas, ironía, indignación y violencia extrema a la que los autores de "Fargo" nos han mal acostumbrado, pero que por desgracia apenas si se acerca al genio de estos hermanos.

"Suburbicon: bienvenidos al paraíso" nos cuenta una historia situada en la década de los cincuenta del siglo XX en los Estados Unidos, dentro de un espacio significativo que se convierte en un micro cosmos de esa nación que se erige como ejemplo de perfección.

Nos referimos a uno de los muchos suburbios estadounidenses que se construyeron como modelos de progreso, felicidad, perfección y belleza, a pesar de su homogeneidad, en donde sus habitantes hacen realidad la promesa de una "american way of life" idílica, alejada de los vicios y complicaciones de otro tipo de hábitat social, si cabe el término.

 

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Nada más falso que eso nos dice George Clooney, quien, a través de personajes contradictorios, desnuda la hipocresía, intolerancia y doble moral de estas personas que, de cierta manera, han sido inoculadas con una buena dosis de miedo, lo que explica su comportamiento inexorable. Es como si estuviéramos escuchando al Presidente Donald Trump culpando a los migrantes de los males de su sociedad.

En este caso, la intransigencia se muestra con una familia afroamericana recién llegada a dicho suburbio, lo que desata la rabia de los vecinos quienes ven en la llegada de estas personas tranquilas y honestas una verdadera amenaza para su tranquilidad.

Pero esta trama se queda de lado y va caminando de forma paralela a la verdadera historia del filme en donde vemos a una familia caucásica "ejemplar" encabezada por el padre proveedor, Gardner Lodge (Matt Damon), su esposa y su cuñada (las dos interpretadas por Julian Moore) y su hijo pequeño (un fabuloso Noah Jupe), cuya armonía se resquebraja por una tragedia en el hogar que en poco tiempo descubrimos su trasfondo.

No se alcanza a distinguir si Clooney quería que descubriéramos, ahora sí que al asesino del cuento, de manera inmediata o si la sorpresa no le salió, lo cierto es que con esta situación la trama se vuelve predecible a pesar de que las sorpresas se siguen sucediendo pero ya no con el impacto para afectar el resultado final.

Sí, en estas pequeñas vueltas de tuerca situacionales se nota la mano de los hermanos Coen y son las que nos arrancan algunas de las risas que el humor negro nos puede provocar en este tipo de filmes negros.

La película se sostiene en buena parte por las actuaciones de Matt Damon y Julianne Moore, así como la del pequeño Noah Jupe y, aunque aparece muy poco, también por la de Oscar Isaac, quien interpreta a un investigador de seguros ambicioso, el cual nos deja un grato sabor de boca. Pero los personajes se quedan por debajo comparados con otros grandes que, en situaciones similares, nos han regalado los Coen.

La película se disfruta, sobre todo porque la bella imagen familiar y de estructura social de este paradisiaco suburbio se va desmoronando, paradójicamente, en una espiral de violencia, tanto para la ejemplar familia como para los nuevos vecinos afroamericanos que sufren la irracionalidad del miedo. 

Y esta escalada narrativa hace que no salgamos a disgustos de la sala, pero sí un tanto decepcionados porque, como amantes del cine de los hermanos Coen, sentimos que nos faltó un poco más de lo que los directores de "Quémese después de leerse" saben hacer. 

Pero eso tal vez, tenga que ver con nuestras expectativas, porque en sí la película no es mala. A final de cuentas es un argumento de estos cineastas que tenían enlatado y que decidieron compartir con un director, George Clooney, que también sabe ser mordaz a la hora de criticar a su sociedad.

Y esto último es quizá con lo que nos quedamos al final:

En la era del señor Trump, cualquier crítica bien hecha a través del cine es bienvenida. En este caso se juzga la intolerancia y la hipocresía de las personas en el poder y sus seguidores que cada día se refugia más en sus temores, y eso es un signo de alerta...

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