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"Amor en línea", nadie sabe para quien trabaja

  • "Amor en línea", nadie sabe para quien trabaja

    Foto: Internet

"Amor en línea" es una comedia de enredos francesa que relata un "cuadrángulo" amoroso entre un joven desempleado, aspirante a escritor; una bella chica sensible, en espera de volver a enamorarse; un anciano cascarrabias y viudo que pasa las horas encerrado en su departamento rumiando su tristeza y el ya imprescindible y omnipresente internet, cuyo influjo ha conquistado a todas las generaciones.

Los desbarajustes comienzan con un click, cuando el anciano Pierre (Pierre Richard) es instigado por su hija para que aprenda a navegar en internet, apoyado por el joven Alex (Yaniss Lespert), encargado de enseñarle, el cual, a su vez, es novio de la nieta del abuelo, sin que este mismo lo sepa.

Cuando Pierre le encuentra el lado lúdico a la red, crea un perfil en una página de citas, pero lo que no hace es poner una foto suya en dicho perfil, sino la de su apuesto y displicente instructor. 

 

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Así, logra contactar a Flora (Fanny Valette), quien encuentra en los mensaje de quien está en el perfil falso algo que la seduce y motiva a seguir la conversación.

Todo el chateo va bien (por obvias razones Pierre se niega a usar Skipe, que increiblemente aprendió a usar en un santiamén) y las palabras que intercambian la chica y el avatar del anciano provocan un enamoramiento, el cual se complica cuando ella le dice que ya es tiempo de verse.

Lejos de cortarla ahí, Pierre, decide manipular a su maestro de internet para que lo suplante y continuar con la farsa, a la que, por necesidad o por cierta curiosidad morbosa, accede este último para también ser parte de ese cuadro amoroso.

A partir de ahí el desenlace apunta a los lugares comunes y obviedades ante el hecho de que estos dos "enamorados" por internet se conozcan en persona, y si no fuera por un pequeño giro casi al final que nos hace tambalear en la trama, la película termina como casi todos suponemos sucederá.

Si bien tiene sus momentos divertidos que arrancan la risa, "Amor en línea" no profundiza en sus personajes y situaciones y, por supuesto, ustedes dirán no es el propósito, pero ante lo evidente, algunas incongruencias y las precipitaciones hacia el final, le restan interés a un tema que podría dar más, aun desde la comedia.

Por ejemplo, no hace mucho vimos la estupenda "Yo, Daniel Blake" (Reino Unido-Francia-Bélgica, 2016), la cual, aunque en tono de drama, también habla del aprendizaje del uso del internet de un hombre de la tercera edad, en este caso para acceder a los servicios sociales de su país, pues ya no puede trabajar por órdenes de su médico, y no para entrar a una página de citas y avocarse en chatear con su enamorada.

Y con esto no estamos criticando que Pierre, en este caso, a su edad no pueda tener otra oportunidad en el amor (algo también ya muy visto en el cine y la literatura), sino que es la manera en cómo se presenta a este hombre intentando enamorarse de nuevo, una forma poco creíble y, si me lo permiten, casi llegando a los límites de lo patético, no sólo del anciano, sino también de su joven aprendiz en romance que se deja manipular por conveniencia propia.

En estos tiempos, los perfiles falsos y las citas por internet resultan, al menos en nuestro país, algo sumamente peligroso, tal vez para el director y sus contexto social no sea así, por eso es que el incidente que detona todo el embrollo, al final, resulta inofensivo. 

Dirigida por Stéphane Robelin, quien ya había sorprendido con su película previa, "¿Y si vivimos todos juntos?" (2011), "Amor en línea" se queda en una comedia ligera que entretiene, que no se mete en broncas y evita los prejuicios, pero que recurre a los chlichés a la hora de querer hacernos reír
 

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Y a fuerza de efectos especiales y explotación de los mitos heroicos, el lugar número 1 es para la primera entrega de “Avengers” (2012). Recaudó nada más, ni nada menos que la cantidad de $827,122,715 pesos. Tuvo una asistencia de 15,943,208 personas. Ironman, Hulk, Thor y el Capitán América deben estar muy satisfechos. Foto: Internet