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"El planeta de los simios: La guerra", la sobrevivencia del mono sabio

  •  "El planeta de los simios: La guerra", la sobrevivencia del mono sabio

    Foto: Internet

31-07-2017

Con "El planeta de los simios: La guerra", concluye la trilogía de esta saga que sirvió de precuela a la película de 1968, que sirvió para explicar cómo la raza humana sucumbió ante los simios, quienes dominaban ese futurista planeta del pasado cinematográfico.

A pesar de que la historia se nos anuncia como "la guerra", en la que más de uno esperaba una conflagración de proporciones épicas entre simios y humanos, lo cierto es que no es tal cosa.

La película podría definirse como la lucha por la sobrevivencia, tanto de los seres humanos que, conforme pasa el tiempo en este panorama apocalíptico para ellos todo va de mal en peor, como para los simios, quienes poco a poco van evolucionando y se encaminan a ser los amos del planeta.

Pero, siendo más puntuales, el filme nos habla de la tolerancia, no sólo entre razas o especies, sino en general con todo ser vivo del planeta, pero la soberbia y la inteligencia mal aplicada, impiden la sana convivencia y provoca la consecuente destrucción de uno de los bandos, en este caso, con pena ajena, el de los hombres.

 

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Esto es claro en los personajes principales de la película: César (Andy Serkis), el simio inteligente que encabeza a los suyos y el Coronel (Woody Harrelson), quien dice defender a los seres humanos. La evolución y la involución se hacen patentes: César quiere paz y apela por una convivencia entre las dos especies, demostrando un pensamiento más avanzado; en cambio, el General, en un aparente afán por la hegemonía humana, muestra un carácter belicoso e intolerante y, paradojicamente, se nos muestra como un ser primitivo, egoísta y temeroso.

Cualquier parecido con el inquilino de la Casa Blanca es mera coincidencia, quien no quiere aceptar su parte de culpa en el malestar mundial, por lo que le resulta más fácil culpar al otro, al que es minoría, algo que puede aplicar muy bien para la película en cuestión, tan sólo póngale un rostro migrante a los simios de la cinta, característica que también vemos en la pantalla.

Más allá del conflicto entre las dos especies (grupos de seres vivos), la guerra que se entabla es en la conciencia de César, quien en esta ocasión, se lleva todo el crédito, pues, como ya apuntamos, se presenta como un personaje más complejo, un simio que parece humano que tan sólo quiere que lo dejen vivir en paz con su familia, pero que, ante la intransigencia de algunos humanos, tiene que sacar su lado salvaje, ya no para sobrevivir, sino para reclamar venganza, y, aun así, ante esa lucha interna, entiende que el cambio no está en sus manos; la naturaleza ya ha elegido...

Entonces, "El planeta de los simios: La guerra", es una película que va anclando en todo momento con su predecesora de 1968, con varias referencias a esta como la estupenda banda sonora que, a pesar de que se abusa un poco de ella, hace más disfrutable la experiencia cinematográfica y nos remite sin duda, a aquella película origen.

Y aunque es una película que sirve de eslabón, tiene la suficiente autonomía para destacar de las muchas propuestas que se han hecho de esta franquicia. Igual, tiene un poco del humor de aquella poco valorada versión de Tim Burton.

Como es temporada de vacaciones, este filme pasa como un buen y simple entretenimiento, y si nos ponemos más sensibles como espectadores podemos encontrar discursos que son necesarios en estos tiempos convulsos.

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