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"El elegido", la mano que mató a Trotsky

  • "El elegido", la mano que mató a Trotsky

    Foto: Internet

Lev Davídovich Bronstein, mejor conocido como León Trotsky, fue un político y revolucionario ruso, pieza clave de la Revolución de Octubre, que permitió a los bolcheviques tomar el poder en noviembre de 1917 en Rusia, quien, años después, se enfrentó ideológicamente con José Stalin, lo cual lo llevó al exilio por distintas naciones y, finalmente, recibió el asilo político en nuestro país, bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas, donde fue asesinado por Ramón Mercader, un agente soviético de origen español, el 21 de agosto de 1940 en su casa de Coyoacán en la Ciudad de México.

Este magnicidio no ha pasado desapercibido para la cinematografía, tanto nacional, como internacional. Entre algunas de estás cintas que recordamos están, precisamente, "El asesinato de León Trotsky" (Joseph Losey, Reino Unido, 1972), protagonizada por Richard Burton, como Trotsky y Alain Delon, como su asesino; además de la coproducción Estados Unidos-México, "Frida" (Julie Taymor, 2002), donde, a diferencia de la primera, el homicidio de Trotsky sólo fue un adorno.

 

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Ahora, el director español Antonio Chavarrías trae a cuenta dicho acontecimiento en su película "El elegido", coproducción España-México, donde recordamos este hecho vergonzoso para la historia del país, contado, ahora, desde la perspectiva del asesino, en un tono de thriller con tintes de drama.

La primera parte de la película se encarga de presentarnos al protagonista, Ramón Mercader (Alfonso Herrera), a quien de inicio lo vemos como un soldado heróico que pelea en la Guerra Civil Española en contra de Francisco Franco. 

Posteriormente es reclutado por los servicios secretos soviéticos para una misión importante: infiltrarse en el circulo más cercano de León Trotsky para obtener información que ayude al asesinato del líder de la Revolución Rusa. Para ello enamora a Silvya Ageloff (Hannah Murray), secretaria de Trotsky.

La segunda parte de la cinta se centra en México y en  la conspiración final que llevará al asesinato del soviético. Con la información que proporciona Mercader, se ejecuta un primer intento de asesinato en donde participa el pintor David Alfaro Siquéiros, atentado del que León Trosky y su esposa Natalia Sedova salen ilesos.

Este intento fallido pondrá en la antesala de la historia a Ramón Mercader, quien se hace pasar por un ciudadano belga, el cual será comisionado para llevara a cabo la misión de eliminar al "traidor", como lo llaman los comunistas, partidarios de Stalin.

Ahora bien, aunque sentimos que la película trata de equilibrar las dos posturas y que no quiere señalar buenos ni malos, es evidente que redime un poco la figura de Mercader, sin ensuciar la de Trotsky.

Sobre todo porque lo pinta como un hombre de principios, fiel a la causa, sí, sin escrúpulos, pero obediente y leal, si no a los ideales del partido al cien por ciento, sí a su madre manipuladora, quien creía ciegamente en "La Causa" y que, al final de cuentas, influyó en el curso de la historia de su hijo, de acuerdo con lo que vemos en pantalla.

Al no centrarse en la vida de Trotsky en México, la cinta deja de lado ciertos personajes nacionales que lo rodearon en esos años de asilo en nuestro país, como los pintores Diego Rivera y Frida Kahlo, quienes fueron parte fundamental para que el presidente Cárdenas diera su protección al soviético.

A quien sí vemos en la cinta es al mencionado David Alfaro Siquieros. Lamentablemente, lo vemos poco y el tiempo que aparece en pantalla, semeja una caricatura del muralista chihuahuense. 

Otro personaje que también es retratado como tonto es la policía mexicana, incapaz de proteger a Trotsky y descubrir la intriga en su contra. 

Fuera de esto, la película funciona como un intento acertado por realizar este tipo de películas en nuestro país, pues no necesitamos de que un James Bond venga a conspirar en el desfile del Día de Muertos para saber que aquí también es campo fértil para los complots, si no de talla internacional como el que se cuenta en esta película, sí de alto nivel con los asesinatos políticos que, con desgracia y vergüenza, podemos "presumir".

Un punto que cabe resaltar es el diseño de producción que recrea el México de finales de la década de los treinta del siglo pasado, así como el vestuario.

Un aspecto fuera de la película es que su estreno en la Cineteca Nacional, este fin de semana, se realizó en simultáneo con el sitio de películas y series, Netflix. Un hecho que hay que observar cómo se desarrolla, ya que podría ser una nueva forma de exhibir cine mexicano

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