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"Neruda", la canción de "Al gato y al ratón"

  • "Neruda", la canción de "Al gato y al ratón"

    Foto: Internet

"Al gato y al ratón jugabas con mi amor, al gato y al ratón sin consideración", dice la letra de una canción popular en México, la cual podría aplicar en la película "Neruda", del estimado director chileno Pablo Larraín, pues más que una cinta de corte biográfico o intimista del escritor ganador del Premio Nobel de Literatura, Pablo Neruda, ésta es un visión (¿postura?) personal del director sobre un aspecto del poeta.

Si no, pregúntenle a la critica chilena que no está muy conforme que digamos con la imagen (¿distorsión?) que hace Larraín del escritor del "Poema 20", ya que, de menos, considera al Neruda que vemos en pantalla como "fastidioso y poco creíble" (Maximiliano Salinas, 'El Mostrador', 16 de agosto de 2016).

 

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Decíamos que la frase con la que iniciamos el texto aplica a esta película porque, justamente, es lo que vemos en pantalla: un thriller (que a veces recuerda esas películas de gangsters estadounidenses) que se centra en la persecución de Pablo Neruda (Luis Gnecco) por parte de un policía, interpretado por Gael García Bernal, debido a una orden de desafuero (Neruda era Senador) y de aprehensión  ordenada por el presidente Gabriel González Videla, lo que le acarrea al escritor vivir en la clandestinidad para después exiliarse a Europa.

Y es que esta persecución, que al principio parecía algo de rutina, se torna en un asunto muy personal, incluso en cuestión de orgullo. Por un lado vemos la obsesión contenida del policía por querer atrapar al poeta, aunque en el fondo sabemos que lo admira y pareciera que no quiere capturarlo; y por el otro, a un Neruda narcisista que también se obsesiona por ser perseguido como si en eso se le fuera la fama y el prestigio que su literatura le ha dado.

Precisamente, este es el aspecto que ha molestado a los chilenos: ese retrato de un Neruda comunista que disfruta de los placeres burgueses, cuyos textos sociales que escuchamos se sienten muy lejanos de quien, se supone, los inspiró, en este caso la clase popular chilena y del mundo.

Este halo de vanidad de Neruda y la obsesión-admiración de su perseguidor, hacen que la relación entre los dos personajes parezca, incluso, hasta de romance imposible con un desenlace fatal, casi shakesperiano.

Pareciera entonces que la figura de Neruda es un mero pretexto para querer contar una historia alterna, la del policía, de hecho, la película tiene la narración en voz en off de este personaje que poco a poco se deja seducir por la obra del poeta y en algunas líneas las intenta componer en el aire, por lo que adquiere un mayor protagonismo del que podría pensarse.

"Neruda" queda entonces como un intento de cine de autor con las licencias para congraciarse con Hollywood y con un público que sólo conoce el lado romántico de Pablo Neruda. 

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