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"La La Land", tarareando un sueño

  • "La La Land", tarareando un sueño

    Foto: Internet

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Tras sus catorce nominaciones a los premios Oscar, entre ellas a mejor película; mejor dirección, para Damien Chazelle; y actuaciones femenina y masculina, para Emma Stone y Ryan Gosling, respectivamente, "La La Land" se ha convertido en una de las pocas noticias positivas que vienen de los Estados Unidos, a tal grado que tuvo que adelantarse su estreno oficial previsto para el 3 de febrero, pues ante la buena publicidad que ha tenido de boca en boca, las exhibidoras decidieron proyectarla ya en la mayor cantidad de salas posibles

Pero,¿qué hay con esta película que está tocando los corazones de quienes ya la vieron?Quizá el gusto se deba a que la película habla sobre la esperanza de realizar un sueño; la mayoría de las personas, en cierto momento de sus vidas, sueñan con ser alguien importante, alguien que va a trascender, alguien, quien al menos, será recordado por un ser querido. En resumen es la esperanza de que seremos felices, si no para siempre, al menos por un buen rato de nuestra, efímera, difícil, aburrida y a veces patética vida.

Ya lo dijo Calderon de la Barca en "La vida es sueño": "Estamos en un mundo tan singular que el vivir sólo es soñar", aunque a veces esos sueños se nos pueden convertir en pesadillas que, a su vez, necesitarán de otros buenos sueños para alejarlas y, así, seguir soñando, más en estos tiempos difíciles.

 

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De eso es lo que se trata "La La Land", de nunca perder la capacidad de soñar, por muy difícil que resulte el camino para alcanzar nuestros anhelos que, tal vez, algún día se puedan cumplir, pues ya lo dice el lugar común: "se vale soñar", por qué no.

Y qué mejor lugar para ejemplificar esto que la llamada por Roman Gubern "Fábrica de sueños": Hollywood,  un lugar que ilusiona, pero que también decepciona.

Es lo que pasa con la pareja de protagonistas, una aspirante a actriz que se enfrenta a un medio difícil y un músico nostálgico por el jazz que es fiel a su convicción y que también se enfrenta a la evolución de la industria para poder sobrevivir.

La pasión por sus sueños es el punto en común en el que convergen estas dos almas para vivir un romance, precisamente, de película, pero que también tiene asideros en la cruda realidad.

Como se ve, el tema no es original, ni mucho menos, pero el director, Damien Chazelle, le da su toque, y su pasión por el jazz se vuelve a manifestar, a la manera que lo hizo en "Whiplash", pero en este caso extrapolando el pretexto de la música para hacer de la película un musical completo que retrata la nostalgia de este género cinematográfico, pero que, al mismo tiempo, lo adecua a nuestros tiempos.

El formato permite darle a este drama romántico y de vida, la luminosidad necesaria para que el público conecte de una manera alegre con música y baile como antídoto a esos malos ratos que nos tocan vivir.

Hay que confesar que no somos muy asiduos a los musicales, justamente por su visión idílica de la vida que raya en lo cursi, pero en este caso, nos aventuramos en este filme, primero, porque en su anterior cinta, Chazelle dejó un agradable sabor de boca y, segundo porque los comentarios a favor se vinieron en cascada.

No diremos que la película carece de un lado edulcorado, porque sin duda lo tiene, pero, como ya dijimos, existen partes de llana realidad que contrastan con el lado "bonito" de la vida y eso es lo que la equilibra.

Sobre todo en el tema romántico, pues si en un principio creemos que asistimos al cliché amoroso de Hollywood, hacia el final nos sacude con un derrotero diferente para esta pareja, en apariencia perfecta; lo mejor es, justamente, esta secuencia que nos habla de las posibilidades, de qué habría pasado de haber elegido a ese amor pasional que creíamos era el definitivo, pero que resultó que no era así, o tal vez sí pudo haber sido, nunca lo sabremos de cierto.

Por otro lado, disculpen que perdamos un poco la objetividad al aceptar que lo que más nos gustó fue esa pasión del protagonista por el jazz, una música, como se dice en la película, que es necesaria para alimentar el alma; quien no conozca el género, en verdad debería darse la oportunidad de disfrutarlo. Así que los amantes del jazz encontrarán un festín musical con esta propuesta.

"La La Land" es un musical como los de antaño con su toque de contemporaneidad, pero también es un drama romántico y, a final de cuentas, es un canto al deseo de vivir un sueño, por absurdo y difícil que sea. 

Lo más seguro es que esta película llegue a ser la gran ganadora en los premios Oscar, pero no porque sea una obra maestra, sino porque en esta era, recién iniciada, de Donald Trump, un filme como este, esperanzador y optimista que nos de luz de que es posible salir de la pesadilla en que se está convirtiendo este hombre, es tal vez lo que necesitemos. Que así sea.

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