Mexicanos “esclavos de las tarjetas de crédito y de la mercadotecnia”

  • Mexicanos “esclavos de las tarjetas de crédito y de la mercadotecnia”

    Foto: Gloria López

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    Foto: Gloria López

En medio de una época en donde el consumismo es un monstruo devorador de dinero y de tradiciones, los grandes comercios llenan sus aparadores de adornos y artículos que se anticipan a su temporada incluso casi medio año, acaparan el mercado y perjudican a los pequeños comerciantes con competencia desleal. 

Lo anterior debido a que los centros comerciales y tiendas departamentales adelantan sus ventas cuatro meses antes de Halloween y cinco meses los de Navidad, mientras que los mercados públicos, tianguis y bazares sobre ruedas en ese lapso  pierden el 70 por ciento de sus ventas y la oportunidad para tener una derrama económica durante los festejos del último trimestre del año toda vez que inician sus ventas sólo 20 días antes de las fechas festivas.

Después de dar el grito de Independencia, en México en el mes de septiembre,  los centros comerciales y tiendas departamentales ya colocaron en los aparadores calabazas, brujitas y disfraces para celebrar el Halloween.

 

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Aunado a ello ya abundan anaqueles con series navideñas, árboles artificiales, figuras inflables, esferas, adornos navideños y los decorativos del fin de año. Todo en “abonos atrancaditos”, a meses sin intereses, a pagar “dios sabe cuándo pero al fin y al cabo a pagar”.

Esta situación genera una competencia desleal toda vez que las tiendas incitan a los consumidores a adquirir productos mediante ofertas aparentemente atractivas pero que te endeudan por nueve, 12 y hasta 18 meses sin intereses o a pagos fijos que implican un interés. Este esquema daña los comercios minoristas quienes, en su mayoría, venden a pagos al contado. 

Sobre esta problemática, el Presidente de la Asociación Civil “Frente de Comerciantes Colaboradores del Servicio Público de Mercados en México”, Edgar Ignacio Álvarez, aseguró que las facilidades fiscales que el Gobierno Federal brinda a los centros comerciales y tiendas departamentales como el monedero electrónico y las tarjetas de crédito, hacen que aumente el consumo de los productos y a las personas le parecen atractivas las promociones que las tiendas ofertan por encima de los mercados tradicionales.

Explicó que oficialmente hay 329 mercados públicos, 300 mil ambulantes y más de un millón de comercios semifijos en la Ciudad de México que se ven afectados gracias a estas nuevas políticas neoliberales que ocasionan que los precios suban, que la gente consuma, pierda poder adquisitivo y “que se vuelva esclavo de los monederos electrónicos, como es el Programa Buen Fin que inició con el gobierno del ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa en noviembre de 2011, a propuesta del Consejo Coordinador Empresarial, como una réplica del famoso “Viernes Negro” que se realiza en Estados Unidos, para reactivar la economía y apertura la compra anticipada de Navidad.

El dirigente de comerciantes de mercados públicos, Ignacio Álvarez, detalló que el primer competidor desleal para los comerciantes minoristas son sus propios proveedores, seguidos de las tiendas departamentales y centros comerciales ya que los primeros le dan ofertas a las tiendas y facilidades para que las personas compren con tarjetas de crédito.

“Con la venta de productos los meses de septiembre, octubre y noviembre, se  ofertan los artículos y se malbaratan, eso debería estar prohibido ya que nosotros cuando salimos a la venta, nos vemos en la necesidad de bajar el costo de nuestros productos,  lo que nos genera pérdidas”, detalló.

Debido a esta euforia por las ventas anticipadas, México Nueva Era “Periodismo Digital de Vanguardia”, recorrió varias tiendas departamentales en donde uno de los encargados del área de artículos navideños dijo que la mercancía se expone con la intención de que las personas vayan adelantando sus compras, coticen lo que les gusta o que hagan uso de su sistema de apartado para que cuando reciban el aguinaldo liquiden sus productos.

En este sentido, los precios de los disfraces de Hallowen en las tiendas están entre los 500 a 700 pesos, precios similares a los del Mercado de Sonora, uno de los más conocidos y populares en la Ciudad de México en donde la gente compra sus disfraces en estas fechas.

Las figuras inflables están entre los 700 a tres mil pesos y los adornos decorativos  los puedes encontrar entre 150 a 500 pesos. Algunos de ellos cuentan con promociones de hasta el 10% de descuesto.

Por otro lado, los precios de los árboles de navidad son distintos, en algunas tiendas los precios oscilan entre los 300 pesos hasta los cinco mil, mientras que en otras van desde los cinco mil hasta ocho mil pesos con pagos a meses sin intereses.

Las esferas están entre los 200 y 500 pesos, precios similares a los de los tianguis o bazares y los adornos decorativos los puedes encontrar desde los 200 a tres mil pesos, también considerando que algunos cuentan con descuentos y pagos a meses sin intereses.

Durante el recorrido en Plaza Lindavista, ubicada en la delegación Gustavo A. Madero, platicamos con Fabiola Campos, una ama de casa quien mientras compraba las necesidades de su hogar, se dio tiempo de recorrer los pasillos de los productos navideños y de Halloween.

Ahí explicó que “desde agosto podías ver una combinación de regreso a clases, fiestas patrias, Halloween y Navidad, y no es que uno venga precisamente a comprar eso, pero cuando recorres los pasillos es inevitable no verlos e incluso terminas llevándote  algo”.

Asimismo, la señora Fabiola Campos, aseguró que en estos tiempos la estabilidad económica en su familia es complicada y muchas veces es más fácil comprar a crédito que de contado, por lo que considera que las ofertas de la tienda son buenas y se pueden aprovechar.

Considerando lo antes expuesto, la realidad es que miles de consumidores ya realizaron sus compras mientras el comercio en pequeño formal e informal está en espera de las autorizaciones delegacionales para salir a la calle a exponer sus productos de temporada en mercados públicos, bazares y tianguis sobre ruedas.

La realidad nos demuestra que el consumismo llegó a México para quedarse, las tradiciones de Día de Muertos y Fiestas Navideñas están en proceso de extinción en tanto que el consumidor se convierte en “esclavo de las tarjetas de crédito y de la mercadotecnia”.

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