Memorias Mundialistas: México 1970, la consagración del Rey

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Un 'gol fantasma' le había dado el triunfo a Inglaterra que recibió el trofeo que lo acreditaba como campeón del mundo de manos de la Reina Isabel y cuatro años después el torneo de selecciones más importante volvería a saltar el 'charco' para realizarse nada más y nada menos que en México. 

En respeto a la alternancia de continentes, la FIFA buscaba realizarlo en América, por lo que Argentina y nuestro país se candidatearon para hacer los honores y fue en 1964 en una convención en Tokio, Japón, que las votaciones favorecieron a México con 56 sufragios por 32 de los pamperos. 

La realización de los Juegos Olímpicos en 1968 y la infraestructura que se había desarrollado, también favorecería el desarrollo del Mundial y ese fue uno de los argumentos. Sin embargo, el contexto no era de lo mejor pues en el año de las olimpiadas, México sufriría una de las mayores manchas en su historia tras el movimiento estudiantil del 68 y la posterior matanza de estudiantes en Tlatelolco por órdenes de gobierno.

 

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Quizás el deporte era en lo que menos podría pensar el pueblo mexicano por aquellos años, pero a pesar de ello, el 31 de mayo de 1970 el presidente Gustavo Díaz Ordaz inauguraba el noveno campeonato del mundo en el nuevo y majestuoso Estadio Azteca ante más de 100 mil asistentes y millones de televidentes que por primera vez verían los partidos del mundial con la señal a color. 

El formato de 16 selecciones divididos en cuatro grupos prevalecía, con la representación de nueve selecciones europeas, cinco de América, una de África y una de Asia. 

El tricolor, al ser el equipo anfitrión sería colocado como cabeza de serie del grupo "A", seguido de la Unión Soviética, Bélgica y la debutante selección de El Salvador; el "B" estuvo conformado por Italia, Uruguay, Suecia e Israel; la campeona del mundo Inglaterra encabezó el grupo "C" junto con Brasil, Rumania y Checoslovaquia, mientras que en el sector "D" se ubicaron Alemania, Perú, Bulgaria y Marruecos. 

En el duelo inaugural, con el Estadio Azteca repleto de banderas tricolores y en pleno calor de medio día, mexicanos y soviéticos no se hicieron daño al empatar a cero goles para que a la postre, ambas selecciones avanzaran a la siguiente ronda con cinco puntos cada una por encima de Bélgica y El Salvador. 

En el caso de la selección mexicana era la primera ocasión en la historia de sus participaciones en mundiales que se clasificaba a la fase eliminatoria, firmando hasta ese momento su mejor actuación con dos victorias y un empate, aunque la diferencia de goles la colocó en el segundo puesto de su grupo. 

Italia dominó a sus rivales y avanzó en primer lugar de su grupo con cuatro unidades, mientras que Uruguay avanzó en segunda gracias a la diferencia de goles que lo puso por arriba de Suecia a pesar de que ambos tenían tres puntos, dejando a Israel en el fondo. 

La potente Brasil que presentaba una plantilla considerada por muchos como una de las mejores de la historia, encabezada por Pelé en su mejor momento, arrasó en su sector y tras derrotar a todos sus contrincantes obtuvo seis puntos. Inglaterra ganó el segundo boleto con cuatro unidades al tiempo que Rumania y Checoslovaquia se regresaban a casa. 

Otra de las selecciones que ganó sus tres juegos de la fase de grupos fue Alemania quien se colocó en el primer lugar del grupo "D". Perú, que contaba entre sus filas con un delantero potente y habilidoso llamado Teofilo Cubillas, se clasificó segunda luego de dos victorias, dejando fuera a Bulgaria y Marruecos. 

Para la ronda de cuartos de final, Uruguay derrotó a la Unión Soviética por la mínima diferencia y Alemania derrotó a Inglaterra tres goles a dos en un cerrado choque de europeos.  

Brasil que le había tocado jugar todos sus partidos en el Estadio Jalisco, ya se había ganado el corazón de toda Guadalajara y ahora enfrentaba a la sorprendente Perú. El duelo fue resumido a un Pelé contra Cubillas. 

A pesar de que Edson Arantes do Nacimento era la máxima figura de los cariocas, no logro anotar en ese duelo, aunque el resto del plantel, repleto de grandes jugadores se encargó de salir adelante para vencer a los incas 4-2. 

En el último duelo de los cuartos, México hacía su debut en esta fase y tras jugar todos sus partidos de fase de grupos con el impulso de más de 100 mil espectadores que abarrotaban las gradas del coloso de Santa Úrsula, los organizadores decidieron sacar al tricolor de lo que había sido su 'bunker' para llevarlos a la altura y calor de Toluca para desfavorecer a Italia. 

El conjunto tricolor que en ese partido jugó de playera guinda se fue arriba en el marcador con gol de José Luis "Calaca" González ante la explosión en las gradas. La fiesta se apagaría temprano ya que un autogol de Gustavo "Halcón" Peña igualaría el marcador, seguido de un par de anotaciones de Luigi Riva y uno más de Giani Rivera que puso el definitivo 4-1 en favor de los italianos. 

Se terminaba el sueño local. La ilusión de ganar el campeonato como lo habían hecho anfitriones anteriores como Uruguay, la misma Italia o Inglaterra, se desboronaba. 

Así, las semifinales enfrentarían a dos selecciones americanas de un lado y a dos europeas por el otro. Brasil y Uruguay se enfrentaron en lo que ya era un clásico de Sudamérica que terminó siendo en favor del 'Scratch du Oro' por pizarra de 3-1 con goles de Colodoaldo Tavares, Jairzinho y Rivelinho. 

En el choque de naciones del viejo continente, Alemania e Italia llegaban al Estadio Azteca para hacer historia. La azurra se fue al frente en el marcador al minuto ocho con gol de Roberto Boninsegna.  

El resto del partido fue cerrado y en cierta medida controlado por los italianos, hasta que al minuto 90 el defensa Karl-Heinz Schnellinger igualaría el marcador para mandar el juego a los tiempos extra. 

Durante los 30 minutos de tiempo complementario se anotaron cinco goles, la única vez que ha ocurrido esto en un partido mundialista, en donde Italia se terminó llevando el triunfo cuatro goles a tres. En un hecho de honorabilidad, el capitán de Alemania, el legendario Franz Beckenbauer terminó el partido jugando con un hombro lastimado en una de las imágenes más memorables en las Copas del Mundo

Así, Italia y Brasil llegaban a una nueva final en su historial, ambos con dos campeonatos en su palmarés, por lo que en este choque se definiría quien terminaría adueñándose de la copa Jules Rimet, ya que en el reglamento se estipulaba que quien la ganara en tres ocasiones se la quedaría de manera definitiva.  

La sede no podría ser otra que el Estadio Azteca. A pesar de que Pelé no había anotado en los últimos juegos, tenía una sorpresa reservada para el mundo. 

A los 19 minutos de juego, Tostao realizó un saque de banda por el costado de la izquierda ante el movimiento de Rivelino, quien aprovecho el bote de balón para mandar un centro globeado hacia el segundo poste cuando un rival italiano ya se le acercaba. El balón caía lentamente y Pelé dio un salto que parecía detener el tiempo. Cuando llegó a lo más alto de su brinco, arqueó el cuerpo y como resorte impulsó la cabeza hacía adelante para golpear el balón e incrustarlo abajo y a la izquierda del portero Enrico Albertosi. 

Brasil era el equipo que mejor trato le daba al balón en todas sus lineas al grado de que en ocasiones abusaban al jugar el esférico desde su defensa y en un exceso de confianza dejaron el balón a la deriva para que Italia aprovechara y Roberto Boninsegna empatara el marcador para irse al descanso.  

Para el segundo tiempo, un bombazo con la pierna zurda de Gerson desde fuera del área volvería a poner el resultado a favor de los cariocas. Aunque los europeos buscaban el empate, el marcador se amplió ahora por la vía de Jairzinho y lo mejor aún estaba por venir. 

Corría el minuto 86, el partido agonizaba, Italia atacaba por el costado derecho de su ataque hasta que Tostao robó el balón, tras una serie de siete toques, el balón llegaría hasta el habilidoso Rivelinho por la banda izquierda, encaró al rival fintando que iba por fuera para atacar por dentro. 

Encaminándose hacia el área rival, punteo el balón ante la salida de un defensa rival para pasarla a Pelé, éste controló el balón de pierna derecha con el cuerpo enfrente al marco, la defensiva rival se encontraba contrariada por la velocidad y habilidad de los brasileños quienes podían hacer hasta lo más inverosímil en sólo un espacio de terreno. 

Ante este temor defensivo, como si tuviese ojos en la espalda, Pelé toco el balón hacía el costado derecho donde no había absolutamente nadie; cuando parecía que todo había acabado en un pase fallido, un relámpago llamado Carlos Alberto recorrió todo el costado de la cancha para impactar el esférico con un cañonazo de pierna derecha que se incrustó en el arco rival ante el lance inutil del arquero. 

El público que en su mayoría era mexicano, gritó como si el campeonato del mundo hubiese sido para su propio país. Brasil alzaba por tercera vez el trofeo Jules Rimet y además se lo adueñaría al convertirse en el primer país en ganar la Copa del Mundo en tres ocasiones. 

La prensa y afición invadió la cancha, Pelé, el ídolo mundial era despojado de su playera y los zapatos 

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