Memorias Mundialistas: Inglaterra 1966, gol fantasma de campeonato

  • Memorias Mundialistas: Inglaterra 1966, gol fantasma de campeonato

    Foto: Cortesía|MNE

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La segunda mitad del siglo XX entraba en apogeo y un grupo musical conformado por cuatro jóvenes melenudos originario de la ciudad de Liverpool llamado The Beatles, impactaba al mundo con sus melodías que marcarían toda una época. 

John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr lanzaban "Revovler", su séptimo álbum de estudio, considerado entre los mejores de la historia, mientras le daban la bienvenida al octavo Campeonato del Mundo que se realizaría en su país natal: Inglaterra

En 1966 el país que se había encargado de crear el deporte con más seguidores en el mundo por fin sería sede del torneo más importante del futbol y lo haría recibiendo la visita de 15 selecciones más para un total de 10 países europeos, cinco americanos y uno asiático. 

 

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Con 16 equipos participantes se conservaría el formato de cuatro grupos de cuatro selecciones cada uno. 

El grupo "A" lo integraron la selección anfitriona, Uruguay, México y Francia; el "B" estuvo conformado por Alemania, Argentina, España y Suiza; Portugal, Hungría, Brasil y Bulgaria se colocaron el "C", mientras que la Unión Soviética, Corea del Norte, Italia y Chile se ubicaron en el "D". 

La inauguración corrió a cargo del país de casa, Inglaterra quería hacer el mejor de los papeles en su historia de apariciones en los Mundiales y quería hacerlo ante los ojos de su afición. 

La bicampeona Uruguay sería el rival y en un partido cerrado empataron a cero goles y a pesar de un arranque de torneo incierto, ambas naciones terminarían liderando el grupo y accediendo a la siguiente ronda. 

Inglaterra se quedó con cinco unidades, los charrúas con cuatro, mientras que México y Francia quedaron eliminados con dos y una unidad respectivamente. 

Alemania y Argentina se adueñaron del segundo sector con cinco unidades, pero la diferencia de goles favoreció a los teutones al tiempo que España y Suiza se iban de regreso a casa. 

El grupo tres daría una de las máximas sorpresas de la competencia ya que Brasil, bicampeona del mundo, caería eliminada en la primera ronda al ubicarse en la tercera posición del grupo sólo con dos puntos. 

La Verdeamarela comenzó con triunfo la defensa de su título por 2-0 sobre Bulgaria, sin embargo, los defensas europeos se encargaron golpear hasta el cansancio a Pelé, la estrella brasileña que era el blanco de las patadas rivales sin que el árbitro las castigara. 

Con un Pelé disminuido por los golpes, el entrenador Vicente Feola decidió guardar a su delantero para el segundo partido y le costó muy caro tras llevarse la derrota 3-1 ante Hungría.  

Los cariocas se jugaban su pase en la fecha tres y lo harían nada más y nada menos que contra Portugal que era liderada por el histórico Eusebio, conocido como la "Pantera Negra". 

Con un Garrincha lejos del nivel que comandó a Brasil al bicampeonato en 1962 y con Pelé cojeando por los impunes golpes, los lusitanos terminaron por quedarse con el triunfo de tres a uno con dos goles de Eusebio que terminaron por sellar la eliminación de los sudamericanos. Hungría calificaría como segunda de grupo y Bulgaria se iba al fondo del grupo sin conseguir puntos. 

Otra sorpresa se suscitó en el grupo "D" donde la 'cenicienta' del torneo, Corea del Norte, sorprendió a propios y extraños al clasificarse en la segunda posición del sector con tres puntos producto de un empate ante Chile y una victoria sobre la poderosa Italia, escuadras que quedaron eliminadas. 

Por su parte la Unión Soviética se impondría en el primer lugar al derrotar a los otros tres equipos y sumar 6 unidades confirmándose como uno de los favoritos del torneo. 

Las decisiones arbitrales polémicas llegarían en los juegos de cuartos de final y el periodista italiano Gino Palumbo escribiría: “...la protección del equipo nacional inglés ha sido realizada a través del calendario y la designación de los campos de juego, asumiendo un aspecto tan desfachatado que provoca perplejidad incluso en algunos ambientes británicos”. 

A pesar de que prensa y algunos países habían acusado favoritismo a Inglaterra, la polémica estaba por comenzar. 

La Unión Soviética derrotó a Hungría 2-1, mientras que Portugal terminaba con el sueño de Corea del Norte que dio pelea hasta el final para caer 5-3. 

En los otros dos duelos Uruguay y Alemania se enfrentaría mientras que Argentina e Inglaterra chocarían fuerzas. Los árbitros para ambos partidos fueron europeos, un inglés dirigiría el juego entre charrúas y teutones, mientras que un alemán sería el encargado de impartir justicia en el choque entre pamperos y el equipo de la rosa. 

Como si fueran favores mutuos, ambos colegiados tuvieron decisiones polémicas en favor de las selecciones europeas perjudicando claramente a Uruguay y Argentina que cayeron 4-0 y 1-0 respectivamente. 

Con los únicos representantes del continente americano eliminados el torneo sería completamente del viejo continente. 

En semifinales, Alemania avanzaría al derrotar a la Unión Soviética en un duelo cerrado por marcador de 2-1, mientras que Inglaterra haría lo propio con Portugal por idéntico marcado en duelo jugado en Wembley, a pesar de que el calendario indicaba que el duelo debía ser en Liverpool, por lo que obligaron a viajar a la selección de la península ibérica al cambiar la sede. 

La final era la deseada, los organizadores habían logrado su objetivo de que Alemania y los anfitriones llegaran a la disputa del trofeo Jules Rimet

El emblemático Wembley sería la sede de la final con más de 100 mil espectadores, entre ellos una visita de honor, los ojos de la joven Reina Isabel serían testigos del enfrentamiento. 

Los germanos comenzarían aplacando los ánimos de la afición local con un gol de Helmut Haller apenas a los 12 minutos de juego luego de aprovechar un rebote en el área y terminar cruzando su disparo. 

Pero la respuesta inglesa fue inmediata ya que sólo seis minutos después Geoff Hurst igualó el marcador con anotación de cabeza tras aprovechar un gran servicio de Bobby Moore.  

Luego del descanso, Inglaterra daría la vuelta en la pizarra con tanto de Martin Peters al minuto 77 y cuando el estadio era una fiesta, un minuto antes del final, Wolfgang Weber mandó el duelo a la prorroga tras aprovechar una serie de rebotes en el área. 

Ya en tiempo extra, las malas decisiones arbitrales que habían ocurrido a lo largo del torneo en favor de los locales alcanzarían su climax, ya que en el minuto 100, el autor del primer tanto Geoff Hurst pasaría a la historia por un hecho inusual. 

Hurst controlo un centro que Allan Ball lanzó desde la banda derecha, con un giro remataría de pierna diestra el cual se impactaría en el travesaño luego de superar el reflejo del arquero alemán Hans Tilkowski, luego de pegar en el poste horizontal, el balón descendería de manera brusca hacía el pasto para que luego un defensor teutón terminara sacando el balón rumbo al tiro de esquina. 

Los ingleses, vestidos de rojo, levantaban los brazos en forma de festejo, mientras que el árbitro consultaba con su asistente si es que el balón habría rebasado la línea de gol en aquel brusco impacto del balón con el césped.  

Tras unos segundos, el juez de línea no dudo en otorgar el gol al conjunto local para el beneplácito de los aficionados ante los reclamos de los alemanes. 

Alemania se fue con todo al ataque en busca del empate, pero cerca del final del tiempo extra, un nuevo gol de Geoff Hurst puso el 4-2 definitivo pasando a la historia al marcar un triplete en la final. 

El capitán Bobby Moore condujo al equipo hacia el palco real para recibir la copa de manos de la Reina Isabel. 

Toda Inglaterra festejaba, el país que había creado el futbol recibía su recompensa con la mancha del arbitraje en todo el torneo y con un "gol fantasma" que se convertiría en lo más recordado de aquella final como la mayor polémica en la historia. 

El equipo de la rosa apuntaba su nombre entre las naciones campeonas en el máximo logro del futbol de la isla y el único campeonato del mundo que tienen hasta el momento. 

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