De vender churros a campeón mundial del boxeo

  • De vender churros a campeón mundial del boxeo

    Foto: Javier Briseño Domínguez

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De origen humilde como la gran mayoría de los boxeadores, Juan Hernández inició su carrera en el boxeo amateur a los 13 años de edad y alternaba los entrenamientos con la venta de churros de azúcar que preparaban en su casa para generar ingresos monetarios a la familia.

Con canasta de churros en mano, Juan llegaba al gimnasio y con base en saltos de cuerda o golpes en la pera y el costal, soñaba con algún día poderse coronar como un gran campeón del boxeo, así como muchos otros niños y jóvenes del país lo anhelan.

Como es costumbre en el arte de fistiana y debido a su oficio, sus entrenadores y compañeros no tardaron en bautizarlo como el “churritos”, un seudónimo que ahora retumba en los gritos de los aficionados en las arenas de la república y el mundo.

 

 

 

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El pasado 4 de marzo, Juan “Churritos” Hernández tenía una cita con el destino, sólo que su destino no se encontraba a la vuelta de la esquina. Con maleta en mano y las ilusiones bien empacadas, le dio la vuelta al mundo hasta llegar a Bangkok, Tailandia, pues ahí se encontraba el tesoro que tanto buscaba.

Después de iniciar su carrera profesional desde peso paja a los 17 años y no obtener éxito, Juan Hernández decidió subir de peso, no claudico y ahora, 13 años después, estaba ante la oportunidad de convertirse en el campeón mundial de peso mosca del Consejo Mundial de Boxeo.

La hora de la pelea llegó, ante un ambiente hostil y a miles de kilómetros lejos de casa, lejos de los suyos, se enfrentaba al local y campeón reinante, Nawaphon Kaikanha.

Por su mente siempre estuvo ganar por nocaut, no había margen de error y no quería dejar su destino en manos de los jueces.

Fue tanto el deseo de éxito del “Churritos” que, la pelea no pasó del tercer round ante el asombro de los aficionados asiáticos que llenaron el National Stadium Gymnasium en Bangkok.

En el tercer asalto, encontró el momento preciso para terminar la pelea, primero con un upper que hizo daño al tailandés, quien instantes después se fue a la lona. Con su rival tambaleado, “Churritos” empujó, atacó sin piedad y, tras una seguidilla de golpes sin respuesta, el réferi detuvo la pelea y la esquina del visitante estalló en júbilo.

Ahora, Juan Hernández, el famoso “Churritos”, recibió de manera oficial el codiciado cinturón verde y oro del Consejo Mundial de Boxeo de manos del propio presidente del CMB, Mauricio Sulaimán.

Con el puño en alto, en la característica pose de los que alcanzan la gloria en el mundo del cuadrilátero, el “Churritos” espera convertirse en un campeón de época, realizar varias defensas del título que tanto esfuerzo, sudor y lágrimas le costó y, por qué no, pensar en un nuevo campeonato en alguna otra división.

 

  

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