Realizan homenaje a Alí Chumacero en Palacio de Bellas Artes

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Con una mesa de especialistas y grandes conocedores de la obra de Alí Chumacero en el Palacio de Bellas Artes, continuó el homenaje nacional Miro nacer la tempestad. Cien años de Alí Chumacero, que se realiza en todo el país en el marco del centenario del nacimiento del poeta nayarita.

En la tertulia literaria realizada en la Sala Manuel M. Ponce bajo el título ​"​Alza la noche el salmo del olvido"​, Jorge Asbún anunció que está por publicar en el Fondo de Cultura Económica un libro de estudios críticos sobre la obra de Alí Chumacero, quien afirmaba que viviría 200 años aunque a veces decía que serían 500.

Para el maestro, a quien conoció en 2002 cuando era un poeta en ciernes, no hay olvido. “Para ti la presencia, las lecturas, las reflexiones, los homenajes, las palabras que te traen una y otra vez a todos lados”.

 

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Por otro lado, recordó que Alí Chumacero consideraba que la poesía es la expresión del espíritu, ya que en cierta manera es el espíritu mismo el que en ella se proyecta y crea dentro de sí, aquello que cita el mundo objetivo, por lo que un buen poema es la forma de comunicación más directa que existe, pues va de un espíritu a otro, de manera atemporal y sublime.

En tanto, el también poeta José Francisco Conde Ortega aseguró que junto con Francisco de Quevedo y Rubén Bonifaz Nuño, Alí Chumacero es uno de los grandes poetas amorosos pero que no sigue el rito del amor cortés, ya que para el nayarita el amor era una pregunta caprichosa.

Por ello, dijo, parece que Chumacero “juega un poco con nosotros y con él mismo, para estar evadiendo la palabra, la sensación, el cortejo, la posibilidad casi inmediata de ventura o desventura que ocasiona este niño travieso que es el amor”.

Y desde el Poema de amorosa raíz, “parece ser que siempre se está yendo, que no llegamos a ninguna parte y uno sigue leyendo y otra vez el amor se escapa mediante palabras duras, mediante metáforas casi siempre en gris o en claroscuro, casi siempre utilizando un arduo trabajo del lenguaje”.

Por su parte, José Ángel Leyva apuntó que Alí Chumacero era enemigo de la solemnidad, un muchacho más en busca de bohemia, pero también un maestro que con sólo tres poemarios, Páramo de sueños, Imágenes desterradas y Palabras en reposo, condensó todo su bagaje.

Por ello, dijo, era el Rulfo de la poesía mexicana como señalaba José Emilio Pacheco, ya que la suya era una poesía reflexiva sobre el amor, la vida y los acontecimientos personales pero con sentimientos universales, pues el autor era un gran observador del mundo desde una perspectiva poética.

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