Rinden homenaje al poeta y diplomático mexicano Octavio Paz

  • Rinden homenaje al poeta y diplomático mexicano Octavio Paz

    Foto: Cortesía | MNE

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El pasado domingo, se rindió homenaje al poeta, ensayista y diplomático mexicano Octavio Paz (Ciudad de México, 31 de marzo, 1914- Íbid., 19 de abril, 1998) Premio Nobel de Literatura 1990, a 20 años de su fallecimiento con la lectura de algunos de sus poemas, en voz de escritores y poetas.

En una tarde espléndida y con un público conmovido en el Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, Fabienne Bradu, Pura López Colomé, Eduardo Matos Moctezuma, Sergio Mondragón, Alberto Ruy Sánchez y Ricardo Yánez externaron palabras de elogio a la obra de una de las figuras intelectuales más importantes del siglo XX mexicano, recordaron anécdotas y leyeron algunos de sus poemas favoritos.

Pura López Colomé eligió cuatro poemas relacionados de manera directa con “el decir mayúsculo, la cifra de la poesía donde se unen los contrarios, donde se reconcilian los opuestos”.

 

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Señaló que Octavio Paz decía que “el verdadero tema de la poesía, aunque siempre secreto y nunca explícito, es la poesía misma”, por lo que “cada vez que entro a sus ensayos me está hablando con una verdad absoluta. Digamos, nos consuela a todos los poetas, nos consuela esta vida”.

La poeta dijo que nunca fue su amiga “ni siquiera lo traté. El entró a mí por medio de su literatura y sobre todo de su poesía. Cada vez lo ido conociendo más a lo largo de la vida”.

Sobre Viento entero reflexionó. “este viento es el presente perfecto, ese instante, en estribillo repetitivo dentro del poema, en que se reúnen los porqués, el sentido de todo. Paz lo logra entrecruzando magistralmente distintos planos: el histórico, el erótico, el poético, colocándonos ante la inmovilidad como centro de une estanque de círculos en constante movimiento”.

Respecto al poema Palabras en forma de tolvanera señaló: “De nuevo Paz vuelve al viento como elemento inasible, como lo que caracteriza a la poesía en cuanto a significado, un cuerpo difuso, ambiguo, que sin embargo nos atañe profundamente a todos”.

En el espacio de un poema corto “se las ingenia para hacernos espectadores de una imagen familiar, un torbellino, formado por el polvo expresivo, a la vez concreto y abstracto: lo que decimos y lo que omitimos, espejo uno del otro”.

Al hacer uso de la palabra el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, comentó que no era literato, “soy un simple arqueólogo, un simple buscador del tiempo perdido”.

Luego se cuestionó: “¿Por qué tiene que morir el poeta? enseguida respondió: “Porque al morir entra en la inmortalidad. Esta paradoja la resuelve Octavio Paz con dos pensamientos prometedores. En El Laberinto de la soledad leemos: ‘la muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida’.  El otro nos lleva a reflexionar acerca del mismo hombre”.

Matos indicó que entre los múltiples literatos mexicanos destaca a dos: Alfonso Reyes con su visión de Anáhuac y Octavio Paz “con múltiples presencias en las que de manera formidable logra penetrar en el tiempo para darnos la esencia de aquel mundo”.

Para su presentación eligió poemas de temas prehispánicos de Lección de cosas, que aparecen en el tomo I de México en la obra de Octavio Paz, FCE, 1978.

El poeta y editor Sergio Mondragón precisó: “nosotros también estamos aquí en el centro del mundo” como dice uno de los poemas de Paz. Leyó fragmentos de El Cántaro roto, del cual aseveró que este poema “inaugura o abre la puerta a la segunda mitad del siglo XX en la poesía mexicana y tiene una variedad de versos de muy distintas extensiones”.

Al homenaje asistieron Lidia Camacho, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Geney Beltrán Felix, coordinador nacional de Literatura del INBA.

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