A pesar de Santa Claus y su mercadotecnia, los Reyes Magos son los favoritos de los niños mexicanos

  • A pesar de Santa Claus y su mercadotecnia, los Reyes Magos son los favoritos de los niños mexicanos

    Foto: Internet

De acuerdo con un estudio publicado en el 2017 por la empresa de investigación de mercado Kantar TNS, el 61 por ciento de los niños mexicanos cree en los Reyes Magos, contra el 57 por ciento que cree en Santa Claus, mientras que sólo un 29 por ciento, piensa que quien les trae juguetes es el Niño Dios. 

El estudio, que fue realizado en tres de las principales ciudades del país, México, Guadalajara y Monterrey, resulta indicativo si lo comparamos con el del mismo tipo y la misma empresa, pero del año 2013, en donde el porcentaje de niños que creían en los Reyes magos también fue del 61 por ciento, pero el de los pequeños que creían en Santa Claus era del 36 por ciento, lo que implica un aumento de 21 puntos para el gordito bonachón que viste de rojo.

Desde hace tiempo, la sociedad mexicana se debate entre estos personajes de la temporada navideña, en donde a los Reyes Magos se les ve como una tradición en riesgo que debe ser preservada a toda costa, mientras que a Santa Claus todavía se le mira con recelo pues se le considera como una imposición del consumismo norteamericano, principalmente.

 

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En un interesante artículo titulado: "Santa Claus contra los Reyes Magos: influencias trasnacionales en el consumo infantil en México (1950-1960)", la académica del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, Susana Sosenski, realiza un viaje en el tiempo a la década de los años cincuenta de siglo XX para explicarnos el origen de esta rivalidad, en la cual, en un inicio, la figura de Santa Claus era vista incluso con desprecio por la sociedad mexicana.

"Se le consideró la representación de la cultura estadounidense, del 'american way of life' centrado en el consumo, el símbolo del materialismo adquisitivo y la comercialización de la Navidad", afirma la especialista.

Señala que "las disputas en torno a este personaje se concentraron en la defensa de las tradiciones católicas mexicanas contra lo que se consideraba una 'invasión' de costumbres modernizantes anglosajonas, que afectaban no sólo a la cultura sino también a la economía nacional". 

En su estudio, Susana Sosenski afirma que "Santa Claus personificó al otro, al ajeno y al extranjero, mientras los Reyes Magos evocaron lo nacional, entendido como un conjunto de rituales basados en las posadas, el ponche, las piñatas y la liturgia católica que acompañaba los festejos navideños en México".

Menciona que en esos años hubo resistencia a la figura de Santa Claus por parte de varios sectores de la población: "Periodistas, publicistas, empresarios, funcionarios, escritores, cineastas y representantes de la Iglesia católica manifestaron sus desavenencias con el viejo barbudo vestido de terciopelo rojo que amenazaba con desplazar, a través de su rechoncha figura, a los tres Reyes Magos que habían acompañado por siglos a los mexicanos en los festejos navideños".

La especialista cita que "Santa Claus no sólo era una parte integral de los rituales de las celebraciones decembrinas estadounidenses, sino también casi un símbolo nacional de aquel país, un personaje popular de los medios de comunicación masiva que aparecía anualmente en las tiendas departamentales, en las escuelas, en las esquinas, en los actos de caridad, en la publicidad, así como en las películas o las fiestas", una situación que no ha cambiado en lo absoluto.

Sosenski explica que este fenómeno se da en el marco de una sociedad mexicana de "consumo que se desarrollaba con rapidez y cuyas características se encontraban determinadas, en gran medida, por la cercanía geográfica con Estados Unidos".

Santa Claus, dice, es el personaje que sintetizó esta "mixtura cultural y la dinámica trasnacional, una figura que encarnaba el símbolo estadounidense de las festividades navideñas y de la actividad comercial, y cuya presencia aumentó velozmente en México, en especial a partir de la década de 1950".

La investigadora apunta que el hombre que vuela en un trineo jalado por renos "se instaló inicialmente como una tradición entre las clases medias y altas de la sociedad mexicana que podían gozar de cierto  bienestar económico y que participaban de los logros del 'milagro mexicano'”. 

De esta manera, continúa, "los niños mexicanos de clases medias y altas duplicaron la cantidad de juguetes que obtenían en Navidad, ya que siguieron recibiendo los regalos de los Reyes Magos, legítimos representantes del Niño Dios. Sin embargo, para la mayor parte de los niños de los sectores populares tanto Santa Claus como los Reyes Magos fueron sólo concentradores de deseos incumplidos".

La académica de la UNAM anota que "si bien Santa Claus se propagó en la cultura mexicana a través de la prensa, la radio, la televisión, el cine y la publicidad, tuvo también otras puertas de entrada a México, por ejemplo, a través de los hábitos adquiridos por los migrantes mexicanos que regresaban de Estados Unidos. Su presencia en México puede leerse como una 'tradición inventada' por la publicidad y los medios de comunicación". 

La autora sostiene "que la asimilación de este símbolo cultural estadounidense, por los niños y las familias mexicanas, fue consecuencia de una mayor apertura de México a políticas e intercambios económicos y culturales con Estados Unidos, así como de la relativa facilidad de los mexicanos de la clase media para retomar tradiciones culturales provenientes del exterior. La entrada de Santa Claus a México sirvió para fomentar el consumismo entre niños y padres en un momento en el que el consumo se consideraba una de las principales metas económicas de los gobiernos mexicanos".

El artículo completo de la académica Susana Sosenski puede consultarse completo en el siguiente enlace: https://www.redalyc.org/pdf/351/35132801013.pdf

Como puede observarse, Santa Claus llegó a México para quedarse y para coexistir con los Reyes Magos en una rivalidad que no sólo es de tipo tradicional-religioso, sino que incluso ya se encuentra instalada en aspectos comerciales como lo demuestra una campaña publicitaria televisiva donde, en un inicio, los partidarios del gordito bonachón rivalizan con los de los Reyes Mago para que, al final, se invite a la reconciliación, ya que "son más las cosas que nos unen", dice una niña que hace un llamado a los personajes para "des-pelearse".

Sin duda, quien más gana con estas prácticas culturales modernas que apelan a las tradiciones es el sector comercial, pues, de acuerdo a la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), durante esta temporada navideña, que concluye el 6 de enero del 2019, se espera una derrama económica de 476 mil millones de pesos, un 10 por ciento más en relación al mismo periodo de 2017-2018, a pesar de la inflación que vive el país.

 

 

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