“Rugido Musical” emociona e ilusiona a niños marginados

  • “Rugido Musical” emociona e ilusiona a niños marginados

    Foto: Cortesía|MNE

Los rayos del sol están en su máximo esplendor. El camino está lleno de naranjos. La distancia es larga y la espera de decenas de pequeños se hace eterna. Todos aguardan debajo de un árbol que los bendice y proteger con su sombra mientras las miradas de ilusión de esa infancia, que aún espera mucho de la vida, se cruzan al ver llegar la camioneta que transporta el “Rugido Musical”.

Sí esa música que deja caer como cascada una guitarra y como viento que acaricia la piel una flauta. Instrumentos que no han visto nunca, a su corta edad, los pequeños de la comunidad de Pahua, en la Sierra Norte de Puebla.

Ahí, la emoción invade el alma al ver la inocencia infantil y los deseos de aprender música en una zona considerada de extrema pobreza a pesar de ubicarse en una región de alta producción de naranjas, ganadera y, desde hace algunos años, de extracción petrolera.

 

También te puede interesar: El 10° Encuentro Madonnari dará color a la ciudad de Guanajuato

 

Sin embargo la riqueza que ofrece la zona no es para todos pues además de pobreza estos pequeños crecen en un ambiente donde la delincuencia ya invade sus tierras. La violencia está al orden del día, a la vanguardia, pero no así el acceso a disciplinas artísticas que los alejen del ocio y la malas compañía con forme crecen.

Aunado a lo anterior en esta sociedad rural de La Pahua, los problemas intrafamiliares son cada vez más recurrentes, de tal suerte que se han creado grupos de familias interesados en cambiar esta realidad lacerante y optar por las artes en pro de las nuevas generaciones.

Los niños y niñas de esta comunidad esperaron muchas horas para tocarle las “tripas” a la  “Viola”. Para soplarle a la “flaca llena de hoyos”, sí,  la melódica flauta.

El “Rugido Musical”, una nueva extensión del Proyecto Académico -Cultural del Laboratorio de Tecnologías Hídricas Innovadoras de la Universidad Autónoma Chapingo que encabeza el profesor-investigador, Rafael Sánchez Bravo, cruzó carreteras, caminos de terracería y curvas peligrosas para subir a la Sierra Norte de Puebla donde la temperatura no baja de los 30 grados centígrados para iniciar el reto de inculcar el arte y desarrollar las habilidades de pequeños como Juan, Pedro, José, Carlos, María, Esther, Martha, Guadalupe y decenas más a fin de que su futuro sea prometedor.

Así, llegó el “Rugido Musical” al poblado La Pahua. Lo que era silencio y espera infantil se convirtió en andanzas, gritos de alegría, ruidos desafinados de guitarra y chillidos de flauta que timbraba el oído al más conocedor de música y cómo no si eran los pequeños desesperados que tocaban las “tripas de la panza” de las guitarras y los “hoyos mal tapados” de la flauta con sus pequeños dedos.

Alrededor del poblado. Entre la Iglesia y el Centro de reuniones. A un costado de la única cancha de Basquetbol, la cual añora una remozada mientras el sol carcome el color de sus aros, los transeúntes, las madres y padres observan sigilosos las primeras clases que dan estudiantes de la Universidad Autónoma Chapingo a sus pupilos.

Tras la rebatinga por cargar la guitarra o tomar  la flauta. Todos, por grupos, han quedado quietos, en silencio y con los ojos abiertos al máximo para absorber conocimientos, con los oídos bien atentos para que no se les escape nada y con las manos “afiladas” para ser los primeros en jalarle a la cuerda o soplarle a la melódica flauta.

Aunque solo fueron apenas una decena de instrumento los que se pusieron a disposición de decenas de niños, “Rugido Musical” una nueva extensión del Proyecto Académico -Cultural de Laboratorio de Tecnologías Hídricas Innovadoras de la Universidad Autónoma Chapingo, trabajará intensamente para sacar la primera generación de estudiantes de música en la Pahua, Puebla como ya lo ha hecho, por años, en Zacapala, Puebla donde los resultados han sido exitosos.

El reto es impulsar el arte, cerrarle la puerta a la marginación, promover los deseos de crecer y avanzar en la vida así como arraigar a las nuevas generaciones a su tierra, a sus costumbres y a su cultura para que no tengan que migrar y, tal vez, regresar con su derrota y malos hábitos a cuestas.

Notas Relacionadas