Festivales artísticos en el mundo globalizado deben ser valorados

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    Foto:Cortesía|MNE

Qué es lo que mantiene vivos a los festivales artísticos, qué tanto ha afectado o ayudado la globalización y la facilidad de intercambio en éstos, fueron algunas de las cuestiones abordadas en la mesa redonda “Los nuevos-viejos festivales hacia los viejos-nuevos modelos” del Coloquio Enartes: Iberoamérica.

La actividad se realizó en el Aula Magna José Vasconcelos del Centro Nacional de las Artes (Cenart), en el marco del IX Encuentro de las Artes Escénicas (Enartes). Participaron Natalia Menéndez, directora del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, España; Pau Llacuna, coordinador-gerente del Festival Fira Tàrrega; Ana Marta de Pizarro, directora del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, Colombia; y Josef Aichinger, promotor independiente en Austria.

Pau Llacuna, gestor de instituciones artísticas y culturales por ESADE, aseguró que un festival mantiene su existencia porque hay un público interesado en él, y que éste envejece cuando ya no registra asistencia y no responda a lo que la audiencia le pide. “Saber el para quien se hacen las cosas y saber cómo responde el público es importante”.

 

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Expresó que estos encuentros artísticos deben tener la capacidad de renovarse para lo cual deben aplicarse ejercicios de autoevaluación para analizar que se hace bien y mal. Asimismo, lanzó una pregunta: ¿un festival debe realizarse para el público o con el público?

Añadió que en los tiempos actuales es más complicado sorprender a la audiencia, pues a través de las redes sociales ya ha visto todo, e indicó que con dichas herramientas ahora se da un feed back inmediato con el público y se observa que espectáculos son los que realmente funcionan.

El también historiador de arte compartió que en los últimos años ha observado que el público pide espectáculos más de tipo íntimos. “Cada vez, al ir al teatro, no encontramos con puestas para 20, 40 o 50 personas en el que se ofrecen emociones muy primarias, aunque sean muy locales, y que tocan directamente al espectador al ser también universales”.

Del festival que coordina, manifestó, ofrece o da experiencias. “Lo que hacemos es que la gente viva y sienta cosas, ofrecemos experiencias o conocimientos que pueden ser únicas. Nosotros no contamos con taquilla sino de un expendedor de experiencias, damos valores añadidos a través de las obras de participación con la ciudadanía”.

Por su parte Ana Marta de Pizarro, directora del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, expuso que las nuevas tecnologías de la comunicación han transformado al festival que dirige desde su organización hasta la relación con el público con el que ahora se establece una relación más directa y fructífera.

“En este momento, con el desarrollo de las comunicaciones, la relación con los públicos cambió completamente, no solamente de las redes sino de las páginas web, hay una mayor cercanía, posibilidad de interactuar tanto de los artistas como de la organización del festival”.

Comentó que el festival que dirige ha logrado subsistir por la conexión que tiene con la comunidad. “Cuando se creó Bogotá era una ciudad conservadora en donde no había tantas expresiones de lo contemporáneo y lo moderno.

“Creo que lo interesante fue crear un Festival que tenía una absoluta conexión con el público, donde había espacio para todos, la programación es ecléctica, con una conexión con la ciudad y un papel fundamental en el teatro de calle”.

La promotora colombiana destacó que su festival va a las calles. “Tomamos en alquiler la mayoría de las salas de la ciudad y buscamos tenga una conexión grande e importante con los ciudadanos. Todos los años tiene una línea editorial, busca tocar ciertos problemas fundamentales que suceden en el mundo, sin convertirse en un festival radical ni político y mantiene una conexión los problemas importantes y con la ciudad”.

Puntualizó en que siempre ha tenido elementos que lo conectan con el público, como es la Escuela del Festival en la que hay conversatorios de los directores, bailarines, actores que participan con el festival  que no sólo hablan de su programa artístico sino también de su cotidianeidad y forma de ver el papel en el arte.

“Me parece es una buena aproximación de la programación al público, además de desarrollar programas especiales”, abundó.

Natalia Menéndez, directora del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, España, comentó que de manera particular le preocupa “la globalización de los gestores”, pues hay varios festivales en su país que se parecen entre sí, faltándoles originalidad.

Mientras que Josef Aichinger señaló que para la realización de un festival se debe mostrar lo típico de cada región y crear un programa especial cuya temática cambie cada año y las propuestas de los artistas tienen que ver con esos temas.

El Coloquio Enartes: Iberoamérica es un impulso de la Secretaría de Cultura, a través del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), en colaboración con la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid), y la Secretaría General Iberoamericana (Segib).

El evento tiene como propósito abrir la reflexión y el intercambio de experiencias y opiniones respecto a los diferentes temas relacionados con la internacionalización y la movilidad de las artes escénicas.

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