Se anuncian actividades por el centenario de Amalia Hernández

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    Foto: Luis Enrique Flores

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Con funciones de gala en el Palacio de Bellas Artes, el Centro Nacional de las Artes, el Auditorio Nacional,  el Castillo de Chapultepec y la Alhóndiga de Granaditas, además de una gira nacional e internacional, entre otras actividades, el Ballet Folklórico de México conmemorará a lo largo de este año el centenario del natalicio de su fundadora,  Amalia Hernández.

Así lo anunciaron en conferencia de prensa Viviana Basanta, Directora Artística del Ballet e hija de Amalia Hernández; Salvador López López, Director General y nieto de la fundadora de esta institución dancística; Roberto Vázquez, Subdirector General del INBA y José Antonio Valencia, promotor artístico.

Los festejos por los cien años del nacimiento de una de las coreógrafas más importantes de México, iniciarán este 12 de abril en el Palacio de Bellas Artes, dentro del marco del Festival del Centro Histórico.
Este mismo mes, pero el día 29, con motivo del Día Internacional de la Danza, la agrupación del Ballet Folklórico se presentará en el Centro Nacional de las Artes, con la participación de la Orquesta Escuela Carlos Chávez.

 

 

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En el marco de la Temporada de Danza Tradicional Patria Grande, el Ballet de Amalia Hernández, tendrá su función de gala en el Auditorio Nacional el 6 de agosto, con la participación de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Universidad Autónoma del Estado de México, dirigida por Hilda Saquicoray.

El 11 y 15 de septiembre continuarán los festejos del Ballet Folklórico de México en Chapultepec: el primer día con la inauguración de la exposición fotográfica de la agrupación en la Galería Abierta de la rejas; y el segundo día, con una función de gala en el Castillo.

De acuerdo con los organizadores, el evento más emblemático de estas celebraciones será la función de gala en el Palacio de Bellas Artes el 17 de septiembre, dos días antes de que se cumplan los cien años del nacimiento de la bailarina (19 de septiembre de 1917), además de que se contará con la participación especial de la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Eduardo García Barrios.

El 26 de octubre, el Ballet Folklórico de Amalia Hernández regresa al Festival Cervantino, donde ofrecerá una función de Gala en la ya dicha Alhóndiga de Granaditas.

La gira nacional contempla 30 ciudades de 20 estados de la República. Mientras que la gira internacional comprende 6 países sudamericanos y diversas ciudades de Europa y Estados Unidos, como Londres y Nueva York.

Como parte de estas actividades, también se presentará un libro conmemorativo y la producción de un documental sobre la llamada embajadora del folclor mexicano.

Durante la rueda de prensa, Salvador López comentó que "la gran dama de la danza" logró capturar la esencia de México en cada una de sus coreografías y la pudo proyectar al mundo. "La danza en México se conoce un antes y un después de Amalia Hernández", dijo.

Agregó que  a lo largo de la historia el Ballet Folklórico de México, ha sido visto por unos 45 millones de espectadores, resaltando la identidad de las diversas regiones del país, ya que la obra de Amalia Hernandez es el reflejo "del México universal, del México sin muros".

Salvador López hizo un llamado a las autoridades de educación del país, ahora con lo de la actual reforma en el modelo educativo, para que contemplen al baile folclórico como una materia obligatoria en las escuelas de educación básica, así se daría empleo a muchos coreografos, por ejemplo. 

Por su parte, Viviana Basanta se dijo emocionada por los festejos de su madre y mencionó que, dentro de las actividades del centenario, "estamos recuperando coreografías olvidadas y les estamos dando un sentido contemporáneo de espectáculo".

Algunas de estas danzas, dijo, son el ballet de Tlaxcala, el de los Dioses, el de Concheros, Olmecas, entre otros.

Finalmente, comentó que a través del quehacer del Ballet Folklórico, se conoce y se habla bien de México y "como dijera mi madre: para conocer México, hay que comer, cantar y bailar México".
Crónica de una noche de baile
Como ya es costumbre, los miércoles el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, tiene su presentación al público en su lugar habitual, el Palacio de Bellas Artes.
Mientras afuera caía una ligera lluvia, en punto de las 8:30 de la noche los muros del llamado "palacio de mármol" retumbaron con las vibraciones del "huehuetl", el tambor prehispánico, provocando que los latidos del público se aceleraran de emoción; nada mejor para empezar que a tambor batiente.
Con los corazones aun retumbando, la tranquilidad llegó el árbol primigenio: un gran árbol de escenografía que daba cobijo al siguiente número de son huasteco con bellas bailarinas que, cual ninfas vestidas de verde, ejecutaban su baile con entusiasmo.
Y que nos llega la revolución con el corrido de Francisco Villa y las Adelitas con sus enahuas negras y sus blusas rojas y verde esmeralda, unas; las otras con sus vestidos color de rosa; y los revolucionarios con sus sarapes y sombreros anchos, agarrando a sus mujeres, rodeándoles la cintura para bailar "Jesusita en Chihuahua"... 'í 'iñor.
Y después de andar en "La bola", que aparece en el escenario un "lazador" a hacer magia con su cuerda: giros, brincos y más giros del lazo dibujando parábolas en el aire, hechizando al público que en cada suerte aplaudía; y el hombre seguía moviendo la cuerda como si fuera una prolongación de su brazo, hasta que, finalmente, terminó "lazando" a la muchacha.
La noche se puso romántica con los sones de mariachi. Las bailadores, con vestido y rebozo blanco, agitaban la prenda como en oleaje de mar, y ellos, al acecho de las damas con su enormes sarapes por si habría que cubrirse del frío; rebozos y sarapes se fundían en un amor eterno.
Del romance nos fuimos a la alegría jarocha: las jaranas, los requintos y las arpas irrumpieron el silencio para, casi, levantar al público de sus asientos y bailar "La bamba" o el "Coco".
Principalmente las arpas hicieron que el respetable se trasladara a una especie de cielo, pero uno con olor a pescado y sabor a relajo. Dos bellas mujeres que portaban el traje tradicional del puerto de Veracruz se subieron a la tarima a darle duro al tacón al tiempo que ondeaban los olanes de sus vestidos y alzaban sus brazos formando sendas alas que las convertían en ángeles, lo que confirmaba que estábamos en el cielo.
Pero que nos cae el carnaval con los monigotes y mojigangas que bajaron del escenario a bailar con el público; la catarsis estaba a punto.
Para que el teatro no se cayera, todo regresó a la calma con la marimba chiapaneca que, desde lo alto de un balcón, interpretó el vals de Macedonio Alcalá, "Dios nunca muere".
Los penachos y la melodía de la flauta de carrizo hicieron una aparición breve que nos regresaba a otra danza mítica.
Y del pasado volvimos al presente, al estado de Michoacán con la famosa danza de "Los Viejitos", la que, como siempre, hace reír hasta el más agrio de los asistentes, sobre todo porque esos nobles ancianos bailan mejor que cualquier joven de hoy día.
Y del occidente del país, viajamos hacia el norte, a Sonora y Sinaloa para presenciar una de las piezas consentidas del Ballet Folklórico, la "Danza del Venado" que, aunque ya la hayamos visto muchas veces, sigue conmoviendo la lucha de ese animal por sobrevivir.
Y como toda buena fiesta que no queremos que se acabe, pero que así tiene que ser, el espectáculo terminó en el estado de Jalisco, con el tradicional mariachi ("sólo falta el tequila", dijo alguien del público), los charros y los ojos tapatios de sus bellas mujeres.
Los jarabes y los sones (el de "La Negra", sobre todo), hicieron que los asistentes taconearan en sus lugares.
Y, claro, no podía faltar el broche de oro: con las notas suaves del danzón "Nereidas", los bailarines del Ballet, se colocaron en los pasillos del teatro y sacaron al público a bailar; el sueño de muchas y muchos se vio cumplido.
Así, transcurrió un viaje de dos horas por México, ese país dolido que de vez en cuando se permite alegría como las de esta noche. Afuera, la lluvia se había ido a descansar, qué bueno. 
 

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